Harto de no poder jugar con su
Gamecube, donde quiera, sin necesidad de televisión o enchufes, un manitas ha decido coger el toro por los cuernos y crearse su propia consola portátil. Con una habilidad que haría palidecer al propio
Kristian Pielhoff, este tío ha hecho una chapuza de magnitud previamente desconocida por el hombre.
Para ser justos, parece que el conjunto funciona bien aunque desconocemos los detalles técnicos o siquiera más fotos o videos para valorar, pero estéticamente ha quedado horrible.
Desde Gadgetos, nos mantendremos a la espera de que dé la cara, o saque más información.