Se me ocurren algunas localizaciones inhóspitas de nuestro planeta, donde este robot haría las delicias de cualquier esquimal. Me los imagino detrás de
Yuki-taro, que es como se llama el invento, recogiendo bloques de hielo para construir casas.
La imaginación y eficiencia japonesas no tienen limites, y donde en la mayoría de los países se usan palas, toscas máquinas que desperdigan la nieve por todos lados o simplemente sal, ellos usan un robot que
gracias a un sistema GPS y cámaras, va sólito quitando la nieve de la calzada y apilándola en cómodos bloques de hielo de tamaño estándar.
Sus inventores esperan poder distribuirlo a un coste inferior a
10.000$ en los próximos años.