Cuanto más pequeños puedan ser los circuitos impresos en los chips, más operaciones por segundo podrán hacer en el mismo tamaño y por lo tanto más potencia tendrá ese chip. Es algo de lógica y una máxima que sigue la industria de los semiconductores desde siempre, a fin de conseguir cada vez mejores resultados y mayor miniaturización.
Hasta ahora , los
65 nm son cifras muy comunes en los procesadores de las principales compañías (
Intel, AMD e incluso el CELL de IBM), que pese a ser todo un logro de la ingeniería han sido ya superados por la tecnología de los
45 nm, a la que se están adaptando todos, con mayor o menor celeridad.
Mientras la
norteamericana Intel anuncia que quizá para
2011 tenga sus primeros productos en tecnología de
32 nm (
la que parece el siguiente paso),
IBM e Hitachi quieren ir más allá y se han aliado para unificar esfuerzos en este complejo desarrollo y conseguir los
32 nm e incluso los
22nm.
Estás cifras ya están en torno al nivel atómico, y estaríamos hablando de circuitos de apenas unos cuantos átomos de tamaño, es quizá el límite físico al que se puede llegar sin entrar en el mundo de la computación cuántica.