Parecía ayer cuando salió el primer iMac,
recordado por integrar el ordenador dentro de la pantalla y por su curioso diseño. Fue un modelo que contribuyó en gran medida a la expansión de Apple y a sus beneficios para gestionar proyectos que hoy día están vigentes.
El primer iMac estaba compuesto por un procesador PowerPC a 233 MHz, con 4 GB de disco duro (ahora estos mismos GB son de RAM), 32 MB de RAM y su mítico ratón.
Lejos quedan esos tiempos que todos recordamos por tener un Pentium II (porque los iMac en esa época en España era muy difícil verlos en las casas).
A partir del siguiente se introdujo el ordenador en la base y la pantalla se hizo plana, con lo que se ganó en espacio, diseño y capacidades. Fue un avance decisivo, ya que
los posteriores diseños no han abandonado las pantallas planas.
El último iMac vigente se caracteriza por su estilizada figura, su teclado fino hasta más no poder y su gran pantalla, además de por la característica
sencillez del diseño de Apple. En fin, larga vida al iMac.