Sony ha pensado por fin en el usuario final de sus productos y en lo engorroso que llega a ser, tener que
actualizar sus dispositivos cada dos por tres, con mejoras que muchas veces podrían ser acaparadas en una sola y no acribillar al consumidor. Con esta política de actualizaciones, quieren conseguir que
todas las consolas vendidas estén al día y parar en número las actualizaciones liberadas.
Quizás esta política deba ser seguida por más de una compañía, que muchas veces llega a aburrir al usuario, dando pie a tener que vender su preciado dispositivo, porque no consigue de una vez por todas que su gadget funcione como es debido.