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Análisis de la Fitbit Charge 2: ¿merece la pena comprarla?

Si os estáis planteando adquirir una Fitbit Charge 2, aquí tenéis todos los datos necesarios para decidir si hacerlo o no.

Maribel Baena

10 de Enero de 2017

Nuestras vidas son cada vez más y más sedentarias: trabajamos sentados, viajamos siempre en coche o en transporte público, pasamos muchas horas al día delante de un ordenador... Quizás es por eso que, cada vez más, buscamos también un hueco para dedicar al deporte y a la actividad física. Necesitamos movernos, sentirnos activos, ver que nuestro cuerpo es capaz de realizar ejercicio; de esta forma, no solo generamos endorfinas, sino que también nos mantenemos saludables.

Pese a que nuestras vidas son sedentarias, nosotros tratamos de añadirle siempre un poco de actividad. E incluso para eso la tecnología es una gran aliada, pese a que haya quien pueda pensar que no. Por ejemplo, hay quien no puede salir a correr o ir a hacer pesas sin llevar su móvil enganchado para ir escuchando música; hay quien, por otra parte, prefiere desconectar de todo, y sentirse únicamente en comunión con su cuerpo. Para gustos, como siempre, hay colores.

Pero lo que sí es cierto es que ya existen dispositivos que, más allá del móvil, nos permiten realizar deporte sin sentirnos conectados a las redes sociales y, a la vez, llevando un control de la actividad que realizamos. Por ejemplo, las pulseras de actividad de Fitbit. Hay muchos más dispositivos de este estilo, por supuesto, pero hoy os vamos a hablar de uno en particular que hemos podido probar de primera mano: la Fitbit Charge 2. ¿Merece la pena? ¿Cumple lo que promete? ¿La batería dura realmente cinco días? ¡Vamos a ver!

Una breve introducción a la Fibit Charge 2


Si os estáis planteando comprarla, quizás lo mejor que podáis hacer en un primer momento es ver si las características que promete se ajustan realmente a lo que estáis buscando. Si lo que buscáis es monitorizar vuestra actividad diaria, así como el sueño, y poder gestionar más de un deporte: sí, es lo que necesitáis. No solo será capaz de medir vuestro pulso, sino que lo hará sin necesidad de llevar ningún tipo de cinta gracias a su sensor; lo único que tendréis que hacer es aseguraros de que está en contacto con vuestra muñeca.

Así es la Fitbit Charge 2

Así es la Fitbit Charge 2


Además de todo lo que hemos señalado, también es capaz de alertarte si recibes una llamada en tu teléfono móvil, un mensaje de texto (nada de WhatsApp u otras aplicaciones de mensajería, solo mensajes de texto) o una notificación del calendario (el que esté predeterminado en tu terminal). No podrás contestar, y para que te llegue la notificación tendrás que tener el Bluetooth activado; de todas formas, si estáis buscando una pulsera fitness, debéis saber que prácticamente ninguna te permite controlar las notificaciones del teléfono. Si buscáis tener el control del teléfono desde vuestra muñeca, seguramente debáis optar por un smartwatch.

La Fitbit Charge 2 trae también opciones para hacer sesiones de respiración guiada, así como avisos para que recuerdes dar una media de 250 pasos cada hora. Promete, en las especificaciones técnicas, tener hasta cinco días de batería con una sola carga; a esto hay que añadir que señalan que la carga durará, como mucho, cuarenta y cinco minutos. Ah, y aviso: no es resistente al agua. No está pensada para realizar natación, ni para ducharse con ella.

¿Cumple lo que promete? Poniendo a prueba la Fitbit Charge 2


Tras dos semanas con la Charge 2, es fácil contestar a esa pregunta: sí, cumple con todo lo que promete. Pero vayamos parte por parte, analizando cada punto.

Tenemos que partir de la base de que es una pulsera especialmente pensada para medir la actividad física, así como toda la actividad que se vaya realizando día a día. No es necesario ser un deportista de élite para poder usarla; incluso aunque nuestros objetivos sean únicamente bajar de peso, o mantenernos activos, o aumentar nuestra masa muscular, merecerá la pena. Es capaz de contar los pasos que se dan de una forma muy precisa y, gracias a la aplicación del móvil (que habrá que descargar de forma obligatoria para que funcione), nos permite marcar nuestras propias metas para que todo sea mucho más personal.

Gracias al pulsómetro, y siempre y cuando nosotros le demos información acertada de nuestro peso y altura, podrá ir diciéndonos las calorías que vamos gastando a lo largo del día. Además, la aplicación tiene un apartado donde te permite ir apuntando un registro de las comidas que vayas haciendo; de esta forma, podrás saber tanto las calorías que consumes como las que gastas.

La aplicación de la pulsera es tan completa que seguramente necesitéis más de un rato para descubrirla a fondo. Por ejemplo, hay un apartado donde podréis ir poniendo todos vuestros objetivos, tanto los relacionados con el peso como los relacionados con la grasa, el sueño y la actividad física. Por poner un ejemplo, podréis poner que queréis perder dos kilos, y que, a la vez, queréis dormir mínimo siete horas al día y hacer ejercicio una media de cuatro días a la semana. La pulsera os irá avisando, de vez en cuando, para ver que se cumplen todos estos objetivos.

La Charge 2 cumple lo que promete

La Charge 2 cumple lo que promete


Una de las mejores características de las que dispone esta pulsera es que te permite registrar distintas modalidades de ejercicio; no solo tendrás la clásica opción de running (o correr), sino que también podrás hacer sesiones de pesas, de ciclismo, de elíptica... En mi caso, y teniendo en cuenta que lo que hago son entrenamientos de fuerza, he puesto muy a prueba las sesiones de pesas. Para comenzar una sesión, lo único que tendréis que hacer es desplazaros por el menú del reloj (que podréis configurar y personalizar casi completamente en la aplicación), marcar el menú de pesas y, a continuación, mantener pulsado el botón para que el entrenamiento dé comienzo. Una vez hecho esto, te aparecerá tanto tus pulsaciones como la hora que es, el tiempo que llevas entrenando y las calorías quemadas. Cuando termines el entrenamiento, solo tendrás que volver a mantener pulsado el botón para que la pulsera entienda que has terminado.

En cuanto a la batería, era una de las cosas en las que menos confiaba, sobre todo porque promete cinco días de duración. Pero lo cumple de sobra; por decir algo, la cargué un lunes por la mañana y hasta el sábado por la mañana no tuve que volver a cargarla. Y, aún así, podría haber aguantado más, puesto que estaba aún al 28%. Depende mucho de la actividad física que realices y de lo que te muevas durante esos días, claro; si le das un uso intensivo, puede que aguante tres o cuatro días en lugar de cinco.

Eso sí, cuidado: arañar la pantalla es tan fácil como mirarla. Esto sí que es un grave defecto que deberían pulir desde la propia empresa, aunque ya haya protectores especialmente pensados para evitar estos conflictos. No obstante, es un reloj y, como tal, se arañará.

Conclusión: sí, merece la pena... Si sabes para qué la quieres


La Fitbit Charge 2 es uno de los dispositivos más famosos del mercado dentro de los wearables dedicados al fitness, y tiene su razón de ser. Cumple con todo lo prometido, y de sobra. Además, la pulsera de silicona que viene de forma predeterminada (aunque en distintos colores) es muy cómoda; puede que si escogéis algunos de los colores más claros os encontréis con que se ensucia rápidamente, pero es un riesgo a asumir. El hecho de poder ir combinando distintas correas también es una gran opción, puesto que te permite combinar la pulsera con la ropa.

Controla la actividad a las mil maravillas, y con una gran precisión. Sí que es un defecto eso de que se arañe fácilmente, sobre todo si tenéis pensado hacer pesas con ella; es inevitable (y si hacéis pesas, lo sabréis) no darse un golpe en algún momento con algo. Pero teniendo cuidado se puede evitar al máximo.

Cinco días de batería asegurados

Cinco días de batería asegurados


Especialmente sorprendente la duración de la batería, que te permite despreocuparte de cargar todos los días el reloj. Ese era uno de los miedos que yo, como usuaria, tenía, puesto que ya vivimos teniendo que cargar todos los días el móvil y el ordenador; no me apetecía tener que andar pendiente siempre también del reloj.

Sí, la Charge 2 merece la pena, siempre y cuando sepáis y tengáis presente el por qué queréis esta pulsera y no otra. Si solo la vais a usar para correr, y no vais a hacer ningún otro tipo de ejercicio, quizás la Flex os serviría igual de bien; no obstante, sí queréis hacer pesas o elíptica, o alguna otra actividad de gimnasio, esta es la ideal. No busquéis un smartwatch que os tenga todas las notificaciones preparadas en la muñeca, puesto que no es eso: está pensada únicamente para hacer deporte, para llevar la actividad física diaria de una persona.
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Positivo: Duración de la batería. Multideporte. Cumple todo lo que promete.

Negativo: Se araña con facilidad.