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AUDIENCIAS

Las audiencias de televisión son complicadas y la solución no es sencilla

Redes sociales y vídeo bajo demanda son las nuevas formas de audiencia, pero no se han implementado por completo para ser fiables.

Yago Rosa Fernández

16 de Noviembre de 2016

Cada día nuestros compañeros de FórmulaTV nos traen las audiencias de la televisión, un factor fundamental si queremos que se siga apostando por el contenido que vemos en la televisión, pues más audiencia acaba significando más y mejores interesados en poner su publicidad ese espacio, lo que finalmente hace que la cadena y la productora quieran seguir haciendo ese contenido o similares si les acaba siendo rentable.

La audiencia es uno de los mayores fines de un medio de comunicación, pero el problema que llevamos ya años viendo es que el sistema de audiencias tradicional hace de todo menos funcionar correctamente. No son pocas las veces en las que nos preguntamos cómo ha sido posible y es que es un sistema que servía en tiempos en los que apenas había cadenas privadas generalistas y nacionales, pero con el sistema de TDT y de vídeo bajo demanda se ha quedado desfasado, pero actualizarlo es algo harto imposible.

Así funciona el audímetro



Para entender de qué estamos hablando hay que entender cómo funciona el audímetro, un aparato del que se ha hablado bastante menos de lo que parece. Si no sabéis de lo que hablo, lo más seguro es que no tengas un audímetro en casa, pues su instalación no es arbitraria, sino que depende de todo un estudio sociológico hecho por Kantar Media para determinar quién recibe uno de estos. Una vez hecho esto se va al hogar de una familia que cumpla los requerimientos y se le hace una entrevista para asegurarse de que todo es correcto y se procede a la instalación del dispositivo, todo bajo una cláusula de confidencialidad que les impide decir que poseen uno de ellos y por lo que no reciben pago alguno pero se les dan puntos que pueden convertirse en regalos.

Para que funcione el dispositivo toma la señal de la televisión y registra no solamente qué canal se está viendo, sino los miembros de la familia que lo están viendo, cada uno con su botón para confirmar que son ellos y que deben detallar si hay un invitado con su sexo y edad para poder hacer una muestra correcta. Esos datos son enviados cada día Kantar, con los que se acaban dando los datos de audiencias de cada cadena, y en teoría funciona bien.

Audímetro

Audímetro



Por cuestiones estadísticas, si se coge una buena muestra se acaba repitiendo un patrón que nos permite intuir que los comportamientos se repiten sin demasiadas variaciones. Así, con poco más de 4.600 aparatos que registran los consumos de cerca de 10.000 personas en todo el país se puede extrapolar al comportamiento de todo el país, separando por provincias, estratos sociales, sexo, educación y otros factores que importan a la hora de intentar segmentar al público.

El problema viene del momento en que se instauró este sistema, que data de 1984, una época en la que las televisiones privadas ni existían, y desde entonces apenas se ha hecho más que aumentar el número de audímetros para tener una muestra más clara de la audiencia.

Los problemas de la audiencia tradicional



Pongámonos ahora ya en el 2016 y vemos que tenemos del orden de más de 20 cadenas al menos en Madrid ciudad, número que puede variar según el lugar donde nos encontremos y si tenemos en cuenta las televisiones locales que normalmente no suelen tener audiencias.

El problema es que nos encontramos ante una cantidad de cadenas enorme con una diversidad mucho mayor que unos audímetros no pueden recoger, a lo que se unen unos cambios de hábitos de consumo que no se tenían en cuenta en su momento. Estamos en una época donde servicios como Netflix y Youtube están al alcance de casi cualquier persona, incluso muchos hogares de clases media-baja tienen acceso a contenido a la carta sin igual debido a los catálogos más atractivos y las conexiones más baratas y que el televisor principal ya no es el único sitio del hogar donde ver televisión.

Sin embargo, la tecnología no está tan diversificada como cabe esperar, pues aún son muchos los que no poseen una conexión decente como para poder ver televisión online, ya siquiera conexión en absoluto, y esto nos acaba generando un problema a la hora de conseguir un dato de audiencia más actualizado que requeriría de que toda televisión se transmitiese por conexión a Internet, algo que nos guste o no sigue siendo muy poco.

La nueva audiencia es necesaria, pero aún no se puede implementar por completo



La apuesta que todas las cadenas harían sería la de hacer que toda emisión de televisión se hiciese por medio de Internet, lo cual conseguiría dar una mejor calidad de imagen y unos datos de audiencia reales al momento sin tener que depender de lo que dijese Kantar, consiguiendo así un dato real de los nuevos canales de la TDT que no tiene por qué gustar al público general pero que verían sus audiencias de forma fiable e igual nos acaban dando una sorpresa sobre lo que se ve y lo que no.

Las audiencias de televisión son complicadas y la solución no es sencilla


El problema es la falta de conexión en todo el país, además de que requeriría que todo televisor sea capaz de recibir contenido por Internet, y a decir verdad la renovación a SmartTV no es tan fuerte como muchos quisiéramos que pase a pesar de las constantes ventajas que ofrece a nivel de contenidos y supondría un desembolso que muchos hogares no serían capaces de hacer y se les vería relegados a no poder ver televisión o no contar para las estadísticas en el mejor de los casos.

Es por ello que las cadenas están apostando por una solución híbrida, que consisten en contar con los datos que cada día Kantas y medir el impacto en las redes sociales, muchas veces mediante hashtags, algo que no es tan fiable pero que permite saber datos en tiempo real y si algo realmente causa un impacto en comparación al resto de programas, algo que aún se tiene que mejorar para que sea viable, además de datos de vídeo bajo demando.

La audiencia es complicada y estamos en una situación donde no nos podemos fiar del todo y el cambio más fiable no es nada fácil de hacer. La situación finalmente cambiará, pero no será fácil que la audiencia cambie durante esta década.
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