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BLOQUEADOR DE PUBLICIDAD

Los bloqueadores de publicidad no son tus mejores amigos

Pese a que puedas creer que sí, los bloqueadores de publicidad no son tus mejores amigos.

Maribel Baena

22 de Marzo de 2017

Seguramente tú hayas usado en algún momento un bloqueador de publicidad; es más, puede que lo estés usando ahora mismo. O quizás no sabes lo que es, o para lo que sirve, lo cual es bastante extraño teniendo en cuenta lo famosos que se han hecho últimamente.

Un bloqueador de publicidad es una extensión para el navegador que sirve para detectar de forma automática toda la publicidad que va saliendo, e ir bloqueándola. De esta forma, se pueden ver vídeos en YouTube sin necesidad de ver los anuncios, puedes navegar por todas las páginas webs sin que te salgan ningún tipo de publicidad, o puedes evitar los incómodos anuncios que te redireccionan a otra página. Hay muchos bloqueadores de publicidad diferentes, cada uno de su propio desarrollador, pero todos ellos con más o menos el mismo fin.

Hay muchos bloqueadores de publicidad distintos

Hay muchos bloqueadores de publicidad distintos


En estos últimos años, los bloqueadores de publicidad se han hecho cada vez más y más conocidos. Ese afán por librarse de todos los anuncios posibles ha hecho que muchas personas investiguen y acaben encontrando estas herramientas que, pese a que en un primer momento pueden parecer muy útiles, también tienen un lado muy negativo. Porque aunque pueda no parecerlo, aunque pueda parecer en un primer momento que un bloqueador de publicidad no hace ningún daño, sí que lo hace. Y podría llegar a afectar tanto a las páginas webs como a los propios usuarios, que acabarán perdiendo mucho más de lo que ganan al bloquear la publicidad. Pero, ¿por qué? Eso es precisamente lo que vamos a analizar hoy: por qué los bloqueadores de publicidad podrían perjudicarnos a todos.

La publicidad genera ingresos, no olvidemos nunca eso


Producir información (y consumirla posteriormente) no es gratis. Para que haya medios de comunicación debe haber un desembolso económico; los periodistas no trabajan gratis, ni los medios pueden mantenerse sin que haya un pago de por medio. La información es un bien común, sí, pero el hecho de redactarla de forma adecuada, organizarla y presentarla de forma comprensible requiere un trabajo. Y todos los trabajos merecen una remuneración.

Los medios de comunicación (en este caso, online, aunque el ejemplo es aplicable a todos los medios de comunicación) necesitan beneficios para seguir subsistiendo, como cualquier empresa. Y tienen dos formas principales de obtener beneficios: o bien el cliente paga una suscripción, ya sea comprando el producto puntualmente o pagando una cuota cada cierto tiempo, o bien se sostiene a base de publicidad. Normalmente, lo que suelen hacer los periódicos impresos es introducir publicidad para abaratar los costes y, aún así, pedir un pago por parte de los clientes para poder mantenerse. En el caso de internet, se podría hacer exactamente lo mismo: o pedir a los usuarios que paguen, o mantenerse a base de anuncios.

Pero hay quien cree que todo lo que se encuentra en internet debería ser, per se, gratuito. Bueno, hasta aquí es comprensible. Optemos, entonces, por no cobrar ningún tipo de suscripción de forma directa a los usuarios. ¿Qué nos queda? El método de la publicidad. Tendremos, pues, que generar las suficientes visitas como para que las empresas que quieran publicitarse se planteen hacerlo en nuestro medio online. Al mismo tiempo, tendremos que asegurarnos de proveer información de calidad para mantener esas visitas a lo largo del tiempo, y que el medio sea capaz de subsistir. Hasta aquí, todo claro. Pero... ¿Qué pasa cuando un usuario comienza a utilizar un bloqueador de publicidad en nuestras páginas?

Sin publicidad, no hay ingresos


Cuando alguien usa un bloqueador de publicidad en una página que se subvenciona a base de publicidad, lo que está haciendo es consumir la información saltándose la barrera de la publicidad. Lo más probable es que, desde el desconocimiento, esté perjudicando a esa página web que, en un principio, podría hasta gustarle. Simplemente porque la publicidad le resulta molesta, y sin llegar a analizar del todo el por qué esa publicidad está ahí.

Hagamos un inciso: a nadie le gusta la publicidad. En algunos casos, puede ser considerada incluso intrusiva. No obstante, es necesaria, porque es la única fuente de ingresos que muchos de los medios que consumimos tienen. Para que nosotros podamos consumir esos medios de forma gratuita, debemos aceptar esa publicidad como una especie de pago que tenemos que hacer. No tenemos que hacer ningún desembolso económico, pero sí que tenemos que 'soportar' anuncios de vez en cuando. Es una especie de sacrificio para, de esta forma, poder mantener la gratuidad de los medios.

Los bloqueadores tienen su parte negativa

Los bloqueadores tienen su parte negativa


Por supuesto que hay publicidad que impide disfrutar de las páginas en condiciones. En esos casos, lo mejor que se puede hacer es dejar un comentario en la página misma e indicar la queja; pese a que pueda parecer una tontería, es muy útil, porque seguramente los administradores busquen otra forma de gestionar la publicidad que no cause tantas molestias a sus usuarios. A fin de cuentas, son estos los destinatarios de todo su trabajo, y 'el cliente siempre tiene la razón'.

Los bloqueadores de publicidad podrían acabar con la gratuidad de las páginas web


A causa de los bloqueadores de publicidad, muchas páginas están viendo como los ingresos que antes obtenían mediante los anuncios ahora están desapareciendo. Porque los anunciantes ya no pagan. ¿Cómo van a pagar por un servicio que no están recibiendo? Sus anuncios no se están viendo y, por tanto, ellos no están generando beneficios. Aquí habría que adentrarse bastante más en cómo funciona el pago por publicidad, pero sería entrar en un terreno demasiado extenso como para abordarlo de la forma correcta.

Los medios tendrían entonces dos alternativas: o cerrar o comenzar a cobrar por acceder a la información. En cualquiera de los dos casos, seríamos los usuarios los que acabaríamos viéndonos perjudicados. O bien no tendríamos acceso a la información sin haber pagado antes, o bien perderíamos diversidad. Solo aquellos medios con otros sustentos económicos (empresas asociadas, por ejemplo) podrían continuar manteniéndose.

Así pues, lo que en un primer momento podría parecer una buena idea, un método para bloquear la publicidad, podría acabar volviéndose en nuestra contra. Porque pese a que pueda resultarnos molesta, la publicidad es, a día de hoy, el único método mediante el cual podemos tener acceso a la información de forma gratuita (o lo más asequible posible).
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