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El cambio de Android a iOS: por qué lo di, y por qué no me arrepiento

El mundo se divide, ahora, entre los incondicionales de iOS y los fans de Android.

Maribel Baena

03 de Octubre de 2016

En pleno siglo XXI, continuamos inmersos en una Guerra Fría, donde dos bandos se disputan el control del mundo. Aunque, en este caso, no hablamos de Estados Unidos y de Rusia... Sino de aquellos que defienden a muerte a Android, y aquellos que darían su vida por iOS. Por supuesto, también contamos con los No Alineados, a los que les da lo mismo uno que otro (o que abogan por Windows Phone o Blackberry, que hay pocos, pero aún los hay).

Podría parecer una exageración, pero basta echar un vistazo a las redes sociales en días clave (como la presentación de un nuevo iPhone) para ver que los dos bandos están claramente diferenciados. Porque con Apple sucede una cosa, y es que o la amas o la odias. Con Android debería suceder otro tanto de lo mismo pero, curiosamente, no pasa. No despierta esa misma pasión, y tampoco el mismo odio (excepto si eres lo que se conoce como un Fanboy de Apple; en ese caso, odiarás Android con todas tus fuerzas, porque ese es uno de tus mandamientos).

Pero, ¿hay tanta diferencia entre un sistema operativo y otro? ¿Realmente se nota tanto? ¿Estamos ante dos mundos completamente distintos? Eso mismo me preguntaba yo hace algo más de dos semanas, cuando todavía tenía mi bq Aquaris X5, y jamás había probado iOS. Me encontraba a un solo paso de comprarme mi primer iPhone, y estaba nerviosa. ¿De verdad iba a suponer un salto tan grande? ¿Sabría adaptarme? ¿Me gustaría...? Hoy ya sé qué responder a todas esas preguntas.

1. ¿Es el cambio tan notable?


. Sin duda alguna. Estamos hablando no solo de terminales radicalmente opuestos (y es que yo pasé de un gama media bastante pobre a un gama alta), sino de sistemas operativos que poco tienen que ver.

El iPhone SE salió a principios de este año

El iPhone SE salió a principios de este año


En cuanto al cambio físico, a la apariencia, la principal diferencia es el diseño. No diré que mi bq X5 era poco estético, ni mucho menos, puesto que lo considero un terminal con unas líneas muy precisas. Pero poco (o nada) tiene que ver con el iPhone SE. Es mucho más pesado, bastante más grande y con un diseño mucho menos cuidado. Mientras que Apple cuida al mínimo cada detalle, y tiene en cuenta todos los aspectos, bq no. Por ejemplo: el iPhone SE está pensado para que, con una mano, puedas bloquear y desbloquear, poner y quitar el modo de silencio, controlar el volumen y, por supuesto, escribir sin problemas.

El botón de desbloqueo, por ejemplo, se encuentra en la parte superior del móvil, mientras que en los dispositivos Apple de una pantalla mayor, se encuentra a la derecha. Es un detalle muy tonto, pero que nos lleva a ver que incluso eso lo han tenido en cuenta. Porque con cuatro pulgadas es fácil desbloquear arriba, ya que la mano llega, pero con cuatro con siete es algo más complicado.

La diferencia de tamaño de la pantalla también se nota. Habrá a quien le resulte incómoda, pero yo siempre fui de teléfonos pequeños; eso es una decisión personal, por supuesto.

En un primer momento, uno de mis miedos era que no fuera capaz de acostumbrarme al cambio, y que quisiera volver a Android. Pensé que iba a ser incapaz de usar con la misma fluidez un sistema operativo que me era nuevo que uno que llevaba usando años. Era un miedo infundado; el cambio no pudo ser menos traumático. En menos de dos horas, sabía perfectamente cómo manejar el nuevo móvil. Porque mientras que Android tiene una gran cantidad de opciones 'ocultas', o mal explicadas, con iOS es mucho más sencillo. El panel de Ajustes es apto incluso para un niño de cinco años.

2. ¿Qué diferencia a Android y a iOS?


Las diferencias son tantas a nivel interno que ni siquiera se pueden enumerar. Pero básicamente podríamos resumirlas en que son dos sistemas operativos incomparables, o esa es la conclusión a la que yo he llegado.

Android es un sistema operativo de código abierto, con todo lo que ello implica, tanto positivo como negativo. Hay muchísimas versiones distintas de Android, cada marca tiene su propia capa de personalización, lo que incluye que tenga su propia apariencia. Además, se puede cambiar de ROM con unos conocimientos mínimos sobre tecnología; es decir, que, si nos cansamos de la apariencia de nuestro terminal a nivel interno, podemos cambiarlo. La personalización es el punto fuerte de Android.

Android y iOS son sistemas operativos totalmente diferentes

Android y iOS son sistemas operativos totalmente diferentes


Pero esto también tiene repercusiones negativas, como que es mucho más posible encontrar fallos en Android. Ya no solo fallos, sino también detalles que están poco pulidos. Porque Android no está pensado para un único terminal, sino para infinitos terminales; está pensado para adaptarse. Y esta no es la idea de iOS.

El sistema operativo de Apple está pensado única y exclusivamente para los dispositivos de la compañía. Es un sistema mucho más compacto, pensado y analizado, donde cada característica se estudia al detalle. No, no se puede personalizar la apariencia, pero es que tampoco es necesario; la estética de iOS es muy sencilla, es homogénea.

Es decir, que mientras que Android es un sistema abierto, iOS es un sistema completamente hermético. Es por eso que digo que son incomparables, porque están concebidos de forma totalmente distinta. Partiendo de esa base, ya podemos hacer un análisis personal sobre cuál es mejor o cuál es peor, pero siempre teniendo en cuenta que es una opinión personal y, como tal, dependerá mucho de la persona la decisión.

3. ¿Me arrepiento del cambio?


¡En absoluto! Si algo he podido sacar en clave de este cambio es que, para mí, es mucho mejor un terminal con iOS que uno con Android. No he tenido ningún tipo de problema a nivel técnico, el teléfono no se ha quedado pillado (el bq tampoco solía hacerlo, pero la fluidez no es la misma), me he adaptado sin ningún tipo de dificultad al nuevo sistema operativo...

Pero, ¿por qué es mejor? Como he dicho, esto es muy personal. Pero he notado cambios, detalles, que en un Android no había notado hasta el momento (de nuevo recalco, mi Android era un gama media). Uno de los detalles más pequeños, pero que a mí más me ha gustado, es lo del botón de silencio. En el lado izquierdo, el iPhone tiene un botón donde tú seleccionas si quieres tener activado o no el sonido. Es tan sencillo como echar un vistazo al botón, y ver qué modo está seleccionado. Es algo tan nimio, pero tan útil... Que, realmente, deja ver el trabajo de diseño que hay detrás del móvil.

Las apariencias de los dos sistemas operativos son totalmente diferentes

Las apariencias de los dos sistemas operativos son totalmente diferentes


En cuanto al iPhone SE de forma particular, por si alguien estuviera pensándose el comprarlo, sí hay unas cuantas aclaraciones que quisiera hacer. Si provenís de un teléfono de cinco pulgadas, bajar de nuevo a las cuatro podría suponer un cambio negativo para vosotros. Tened muy claro que es un móvil pensado para la comodidad, para poder llevarlo en cualquier lado, y no para ver vídeos como si fuera una televisión. Si tenéis esto claro, desde luego que lo recomiendo. Apple no engañó al decir que tiene la potencia de un iPhone 6s en el cuerpo de un iPhone 5s; la mezcla perfecta entre fuerza y tamaño.

Su precio es otro punto a favor: ahora mismo, 489 euros de primera mano en la versión de 16 GB (que, por ahora, me es más que suficiente. Ya veremos si más adelante me arrepiento de mi elección). Si os estáis preguntando por qué es tan barato, tened en cuenta que Apple ha aprovechado la línea de producción del iPhone 5S, con lo cual se ha ahorrado una gran cantidad de gastos extra.
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