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INVERSORES

Nuestros consejos para saber cómo invertir en Kickstarter

Ahora que Kickstarter es cada vez más común, os damos una directrices para saber en qué invertir.

Yago Rosa Fernández

25 de Junio de 2017

Kickstarter ha cambiado para cientos de miles de personas la forma en la que compran productos tecnológicos o innovadores como nuevas propuestas o videojuegos que de otra forma normal no tendrían una tirada comercial. Muchos productos que podemos ver en Kickstarter son en esencia ideas o propuestas de proyectos que piden un dinero de cientos o miles de personas.

Al ser tan popular ese método de financiación no son raros los casos de posibles estafas o productos que al final de su etapa de producción con el dinero del micromecenazgo no estén a la altura de las expectativas. En el terreno del videojuego está el caso de Mighty Nº 9 que fue vendido como el renacer de la esencia de los Mega Man a cargo de su creador Keiji Inafune, pero el resultado final estuvo muy por debajo de las expectativas.

Axent Wear, cascos financiados mediante Kickstarter

Axent Wear, cascos financiados mediante Kickstarter


En mi caso personal están los Axent Wear, cascos que prometían dar un estilo anime a los normalmente aburridos cascos musicales con el añadido de que sus orejas de gato eran altavoces. Al final el producto era más estética y con materiales de una calidad un poco por encima de la media para un producto que no era barato.

Con todas estas experiencias es normal que mucha gente desconfíe del micromecenazgo, pero no todo lo que salga ahí es una posible estafa o decepción. Aún hay creadores que recurren a Kickstarter porque confían en su idea y en las próximas líneas os daremos una serie de directrices para saber si un producto de Kickstarter puede ser una buena micro inversión de cara a un consumidor normal.

Vigila siempre quién lo hace


Todo proyecto de Kickstarter viene siempre acompañado de una pequeña biografía de quienes están creando el proyecto. No es raro ver cómo un ex-triunfador como el creador de Monkey Island o el de Mega Man recurren a Kickstarter para la financiación de sus proyectos más personales o aparentemente arriesgado.

No cuesta nada mirar la biografía de quienes te intentan vender su idea, y para esto una búsqueda en Google para revisar sus LinkedIn o artículos en diversos blogs de sus respectivos campos puede ser suficiente. Aunque el hecho de que sea una cara reconocida no implica que una idea vaya a ir bien y sobre ruedas, porque los casos que mencionamos arriba estuvieron lastrados por una mala gestión del dinero.

Inviertes para que un proyecto salga adelante, no para que seas su accionista


A no ser que se venda una participación y porcentaje de las ventas del producto o unas acciones como en Fig, un crowdfunding no significas que tengas potestad a la hora de decidir el futuro del producto. Muchas ideas nacidas en Kickster acaban siendo compradas por empresas que han visto su viabilidad económica.

El casco de Realidad Virtual Oculus Rift fue financiado mediante Kickstarter y ahora es propiedad de Facebook. Los smartwatch Pebble fueron comprados por Fitbit y ahora su tecnología pertenece a la marca de fitness. Estos ejemplos son un recordatorio de que por mucho que inviertas cinco dólares o diez mil, ese dinero va para que una idea salga adelante durante un tiempo y con suerte viene un inversor grande a hacerse con los derechos.

Los juegos de mesa suelen ser inversiones muy seguras

Los juegos de mesa suelen ser inversiones muy seguras


Espera retrasos e inconvenientes


A no ser que sea un proyecto muy seguro en sus últimas etapas como la producción de un juego de mesa o un cómic que simplemente necesitan ser enviados a una imprenta, lo más normal es que un producto se Kickstarter se retrase. Las fechas que ponen a la hora de enviar las recompensas por invertir que incluyen el producto final son meramente orientativas.

Dependiendo de lo que estés financiando puede haber retrasos de unos meses o de dos años, y no es raro. Durante la creación y desarrollo de un producto puede haber muchos imprevistos y retrasos. Esto sucede muy a menudo cuando lo que se ha mostrado de él no llega ni a prototipo y lo máximo de él que hay es una idea. Siemrpe has de tener en cuenta los obligatorios retrasos del producto.

Las páginas de micromecenazgo no tienen seguro anti estafas


Por muchas transacciones monetarias que se hagan en ellas, las plataforma de micromecenazgo no incluyen seguro de devolución del dinero por posibles estafas o fracaso del producto invertido. La web solamente es un intermediario entre gente con dinero y gente con la idea.

Clang gastó todo su dinero por ser muy ambicioso

Clang gastó todo su dinero por ser muy ambicioso


Puede sentar como un jarro de agua fría pero en la realidad las estafas son menos frecuentes de lo que uno puede imaginar. No así son los casos de productos muy ambiciosos con metas monetarias muy bajas, que lamentablemente son comunes. El videojuego CLANG financiado por Kickstarter se retrasó tanto y pecó de ambicioso que agotó el medio millón de dólares que consiguió y no se devolvió el dinero. Solamente si el propio creador dice que aceptan peticiones de reembolso uno puede recuperar el dinero.

No será un producto de alta gama


Otro varapalo para los que quieren empezar a investigar productos en los que invertir. Dado que la financiación será colectiva y por norma general, limitada a lo que consigan en su campaña, no tendrá una calidad final de un producto que tiene detrás a una gran empresa. Todos los proyectos financiados con éxito tienen que lidiar inicialmente con la financiación limitada original y raros son los que consiguen inversores grandes.

Si financias un videojuego no va a tener el acabado de un Call of Duty, un juego de mesa no va a tener el detalle de Colonos de Catán, un cómic no tendrá el cuidado de una edición de lujo de Marvel... Las inversiones aquí son para productos de gama media o especialmente experimentales que por numerosas razones no van a invertir en los detalles más mínimos.

Al final, hay que invertir con cabeza


Todos estos consejos se pueden resumir en la frase de que hay que invertir con la cabeza y no con el corazón. Esa campaña de Kickstarter que vemos y nos ha enamorado puede no ser tan genial en la práctica y al final habremos invertido dinero en algo que no está a la altura de lo que esperamos.

Hay que pensar que el placer máximo será ver cómo se hace realidad una idea en la que hemos confiado, no en presumir de ser inversor y tener una chapa conmemorativa. Kickstarter simplemente cambia la financiación de proyectos de las salas de juntas llenas de empresarios a internet, y nosotros somos los que debemos actuar como auténticos inversores.
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