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DIVULGACIÓN CIENTÍFICA

La divulgación en televisión pasa un mal momento pero no tiene por qué ser así

Los programas de divulgación no son tan imposibles de hacer, pero es cierto que requieren mimo a la hora de abordar los temas de forma atractiva sin caer en el simplismo.

Yago Rosa Fernández

30 de Agosto de 2016

Cuando alguien ve un programa de televisión, lee un libro, pone la radio o va a cualquier actividad, lo que busca es entretenerse, dejarse llevar por la obra de otro por su capacidad para contar algo, mejor o peor, simplemente a su manera. Es la base de la cultura y la difusión de ideas, formas de pensar y reírse, un espejo de la sociedad si se mira en su conjunto.

Aunque veo que se emiten en la televisión todo tipo de temáticas, veo que salvo en cadenas minoritarias e Internet, hay una temática que les falta a la parrilla televisiva: la divulgación científica. No hablo de la existencia por cubrir una temática de una cadena, sino de un gusto activo por ello.

Aunque en La 2 nos encontremos con todo tipos de programas de divulgación científica y tecnológica, salvo la casi inmortal Saber y Ganar, la maltratada Orbita Laika y El Ministerio del Tiempo, que ahora mismo se encuentra sin saber qué va a ocurrir con dicha serie, y Redes que se encuentra no falto de polémica, no hay divulgación científica atractiva en televisión. No quiero meter a la muy desconocida Ciudad K porque no se puede considerar como tal ya que aunque tuvo su público fiel en su momento no era más que una sátira muy negra de la ciudad con todo tipo de referencias científicas para hacer humor.

La divulgación atrae, aunque no lo creamos



La verdad es que las cadenas privadas no han tenido especial interés en estos temas. De forma relativamente reciente recuerdo Brainiac, que tuvo un premio Zapping al mejor programa de entretenimiento y ocasionales secciones de El Hormiguero, las cadenas privadas no tienen un especial interés en sacrificar un poco de presupuesto de verdad por el bien de enseñar.

Se puede comprobar fácilmente que la divulgación científica no tiene por qué ser aburrida, simplemente hay que tratarlo de una forma que quiera despertar la curiosidad de la gente, y Orbita Laika y El Ministerio del Tiempo lo hacen genial a su manera. La idea no es dar una clase de instituto sin más, sino hacer que la gente se sienta interesada por conocer más del tema, de la misma forma que cada lunes por la noche queríamos saber más de temas tratados, como Lope de Vega o la gripe española.

Órbita Laika

Órbita Laika



Orbita Laika es lo más parecido a un programa puramente científico que se podría haber hecho en España, pero contó con muchos problemas, empezando por un maltrato sistemático por parte de La 2, que no temió a dejarlo en un muy mal horario en sus segunda temporada. Tampoco ayudaba que a veces se complicaban mucho los hechos científicos y se llegaban a hacer pesados en alguna secciones a pesar de tener unos colaboradores que sabían transmitir, pero se dejaba entrever una falta de dirección y foco, aunque es loable que aguantasen hasta la segunda temporada. Ahora se espera una tercera con un nuevo presentado, a pesar de que el primero había hecho sus cosas en temas de divulgación científica fuera de cámaras, y queda por ver cómo Goyo Jiménez mantendrá un foco en la ciencia sin dejarlo todo al humor.

En USA saben divulgar ciencia algo mejor



Sin embargo, no tenemos que inventar la rueda para dar con la tecla correcta a la hora de hacer un programa para divulgar ciencia de forma atractiva. Me iré a un sitio heavy de verdad y diré que la nueva versión de Cosmos es ahora el pináculo de la divulgació científica, mezclando un foco a la ciencia que en ocasiones puede llegar a ser un tanto pesado si no estás familiarizado con los conceptos, pero lo suficientemente bien explicado como para que a la gente le interese mucho a poco que muestre interés. Todo ello mezclado con una capacidad de producción de efectos especiales que, guste o no, ayuda a la explicación de forma muy clara y concisa que ayuda a que no sea simple explicación hablada, sino que realmente la gente pueda ver los conceptos de lo que se habla.

El calendario del Universo, impactante momento de Cosmos

El calendario del Universo, impactante momento de Cosmos



Ahora me toca hablar de quizás un programa que no se conozca demasiaod en nuestras fronteras, pero que en las redes sociales en Estados Unidos está teniendo mucha popularidad, especialmente entre los jóvenes. Se trata de Adam Ruins Everything, que se puede catalogar como divulgación, pero va a un foco distinto a la pura ciencia. Su idea es desmitificar conceptos sociales, científicos e históricos que damos por sentados. Conducido por el cómico Adam Conover, consigue hacernos saber de todo tipo de datos que creíamos ciertos pero que realmente es falso. Datos de ciencia e historia se mezclan con otro tipo de datos de datos sobre procesos industriales y correcciones de ideas mal difundidas por el ideario popular. Evidentemente no es tan serio, pues todo se conduce con mucho humor, pero a la vez va directo al tema de una forma algo superficial pero clara con explicación ligera y apta para todo el mundo. A pesar de verse en una cadena con poca repercusión, sus recopilaciones y avances con cientos de miles de reproducciones de reproducciones.

La clave de ello es presentarlo de una forma atractiva, ya sea combinando algo complejo con mucha explicación visual o algo sencillo, pero la clave de todo es que sea presentado de forma comprensiva y atractiva. Mientras se tenga claro el objetivo y se sepa adaptar a ello, se puede conseguir un programa que tenga éxito y se consiga hacer que cale entre el público.

Se puede y debe hacer divulgación en televisión



El tema es claro: la divulgación científica es necesaria, sin dejar de lado el resto de campos del conocimiento. Es evidente que no todos tienen intéres por conocer más de su mundo por ciencia infusa, muy pocos mantienen la naturaleza curiosa de su infancia, pero se puede reavivar en aquellos que lo tenían dormido. Un simple artículo bien expuesto o un programa que te haga descubrir que aprender aún teniendo una edad no tiene que ser aburrido. He visto a familiares con ya una buena edad queriendo saber más cuando les expuse Órbita Laika y otros que viendo la nueva versión de Cosmos les recordaron por qué les gusta saber de ciencia.

Ya sea con una cadena privada o con una pública, hace falta invertir más en ellos, y no que queden simplemente como programas fetiche con audiencias discutibles. Debería ser una marca de calidad de una cadena que apueste por un contenido que despierte el interés en el conocimiento, aunque luego pueda poner docurrealidad barata o programas de dudosa calidad que les sean rentables.
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