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¿avance tecnológico?

La nueva tarjeta de transporte público cambia de forma pero realmente no cambia nada

Hace poco que se presenta una nueva tarjeta sin contacto para el Metro de Madrid, ¿realmente es un cambio? ¿No se puede aprovechar mejor la tecnología?

Yago Rosa Fernández

20 de Junio de 2017

Hace unos días se presentó en sociedad la que la Comunidad de Madrid considera una revolución a la hora de usar el transporte público. Las tarjetas sin contactos que empezaron a sustituir a los abonos en 2012 ahora sirven para otras modalidades como pueden ser los billetes sencillos de metro y los billetes de diez viajes conocidos como Metrobuses que a partir de ahora se usarán en tarjetas sin contacto recargables.

En 2012 el cambio de los abonos ayudó mucho ya que empezaba a contar con 30 día y no con el mes de la compra ya que eso sí que permitía un cambio que era complicado de hacer con billetes magnéticos. En dicho momento sí que se aprovechó la ventaja de la tecnología para dar una nueva funcionalidad que no existía de momento, pero lo de ahora resulta un cambio que no ayuda a casi nadie más que el hecho de no tener que sacar la tarta de la cartera, algo que puede ser una comodidad pero se queda en un quiero y no puedo de las posibilidades de la tecnología.

Aunque en este artículo hable de un factor de la comunidad de Madrid estamos hablando de un problema mayor en lo relativo al uso de la tecnología por parte de las administraciones públicas, unas entidades cuyo cometido es ayudarnos en el día a día y que se supone que tienen medios para idear e implantar funciones que sirvan.

Ser tecnológico no es avanzar de forma automática



Volvamos al caso de la tarjeta sin contacto por ser el más cercano. Como comentaba, el hecho de poder hacer lo de antes solo que sin contacto no es más que una excusa no muy barata que no soluciona problemas reales. Es cierto que así se pueden aplicar descuentos a situaciones especiales como familias numerosas y personas sin discapacidad pero para eso igual no era necesario hacer todo el cambio, a la hora de la verdad a la mayoría de usuarios solamente va a cambiar el cambiar el sacar una tira de cartón con cinta magnética a cambiar una tarjeta de plástico. Los grandes problemas que se podrían haber solucionado con esta tarjeta se han mantenido, siendo la mayoría de ellos a la hora de afrontar una mejor forma de pagos de cara a los viajeros y es un símbolo más de cómo desde muchas administraciones públicas y empresas tradicionales ven la tecnología como un fin, no como un medio para conseguir mejoras para todos.

La nueva tarjeta de transporte público cambia de forma pero realmente no cambia nada


En el caso del Metro de Madrid las nuevas tarjetas sin contacto tendrán para Metrobús y sencillos, contando con interurbanos, MetroEste y MetroOeste, todo un lío de billetes que seguirá igual sin cambios reales a la hora de aprovechar para ofrecer mejores precios y servicios para viajeros. Una queja constante es el hecho de que si viajamos en dos autobuses o en un metro y autobús en veinte minutos nos cuesta dos viajes cuando podríamos pasar por tres transbordos de Metro durante cerca de una hora y a la hora de la verdad solo gastaríamos un viaje.

Las agrupaciones de consumidores y de usuarios de transporte público llevan mucho tiempo proponiendo métodos alternativos de pago que sea más flexibles para que el transporte sea más económico, aunque habiendo negado el Consorcio el billete combinado entre Metro y autobús quedaba claro que el ahorro no es prioritario. Medidas incluía el hecho de que se cargase la tarjeta de un saldo y se fuese usando de forma inteligente para que se gastase la cantidad necesaria. Por ejemplo pudiera darse el caso de que solo teníamos previsto usar 10 viajes al mes pero por situaciones fuera de nuestro control tenemos que hacer más viajes en Cercanía y autobús e igual nos hubiese sido mejor hacernos con un abono, se podría hacer para que se nos cobrase como máximo en el mes el importe del abono si viajamos en lso tiempos necesarios.

No es la primera ni la última vez que se actualiza para que todo siga igual



Ese es solo un ejemplo por ser reciente, pero en la historia de la administración pública ya hemos tenido estos retazos de tecnología por el hecho de ser tecnología. El caso más claro es la creación de la segunda versión del DNI, una renovación que prometía poder usarlo desde casa para poder hacer todas nuestras gestiones con la administración de forma sencilla y como era de esperar no funcionaba a menos que tuvieses mucho tiempo y comprensión de certificados. En mi caso personal solamente llegué a usar el chip para una denuncia por robo de cartera a pesar de habernos prometido el rellenar la declaración de la Renta desde casa pero no había forma de que decidiese leerlo.

La nueva tarjeta de transporte público cambia de forma pero realmente no cambia nada


Ahora estamos con la tercera versión del DNI y en vez de un chip que sabemos que no vamos a usar estamos con un NFC que tampoco sabemos si vamos a usar pero al menos con algunos móviles lo podemos leer. Se decía que así podríamos tener la Seguridad Social, DNI y algunas identificaciones locales en el mismo sitio y al final no ha sido más que un cambio de diseño a mejor para poder renovar muchos DNI que llevaban tiempo sin renovar.

El resultado que tenemos es que quienes se encargan de hacer estos cambios no entienden el hecho que la tecnología no es barata y la ventaja que nos deben dar debe ser aprovechada para ser consecuente con el gasto que supone. El resultado es el que hemos gastado mucho dinero para que todo siguiese igual, ya sea por expresa intención de que así sea o por no haber sabido coordinar las implementaciones que puede suponer nuevas herramientas tecnológicas.

Al final seguimos teniendo que hacer conexiones extrañas para trámites con la administración y en muchos casos necesitamos ir a la ventanilla en cuestión para hacer trámites monótonos en los que repetimos nuestros datos que ya hemos dado. ¿llegaremos alguna vez a una implementación real de una renovación tecnológica por parte de las administraciones? Es complicado y el problema es que debería ser sencillo y accesible para todos para poder centrarnos en cosas que no sea luchar contra burocracia fácilmente automatizable.
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