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Libro Físoc

¿Por qué no nos hemos despedido aún del libro físico?

Ya hemos sustituido muchos formatos por sus versiones digitales, pero el ebook sigue sin ser preodminante.

Yago Rosa Fernández

01 de Noviembre de 2016

En publicaciones de tecnología una cosa que siempre nos gusta ver es cómo todo lo que hace unos años ni se pensaba que pasaría por la tecnología lo está haciendo. Hace veinte años muchos no creerían que seríamos capaces de pedir comida a domicilio sin tener que pasar por una llamada telefónica, pero en el año 2016 estamos a un par de leyes y avance tecnológico de poder hacer que venga en dron directo a nuestra casa sin tener en cuenta tráfico y las inclemencia del tiempo, de hecho para mí es habitual llegar a pedir comida a domicilio simplemente visitando una web porque es más cómodo para mí como consumidor. De hecho hay quien ha conseguido simplificarlo tanto que se puede pedir comida desde el reloj inteligente y quienes han diseñado un botón para que cada vez que lo pulsen se les envíe una pizza a casa, con un hecho tan sencillo.

Esto tiene sentido a la hora de convertirlo al formato digital el medio por el que se consigue no afecta a la obtención del producto final. Da igual si llamas al establecimiento por teléfono, lo pides por WhatsApp o por uno de los numerosos servicios de comida a domicilio mediante web, lo que realmente importa a alguien que recurra a esos servicios es que le llegue la comida a casa de forma rápida y efectiva sin que la comida pierda calor, a ser posible en su establecimiento de comida rápida no franquiciada favorito. Esto es fácilmente aplicable a todo tipo de servicios, con casi ninguno que no se haya beneficiado que la tecnología le ayude a organizarse y a ponerse en contacto con el cliente. Sin embargo no puedo dejar de ver que en un sector del consumo es complicado que la tecnología sustituya el producto original: los libros, aunque posiblemente me deje algún que otro sector en el tintero, pero vamos a lo más importante.

No todo se sustituye por tecnología



Llevamos mucho tiempo con el libro electrónico como uno de los regalos más habituales para la familia pues es una herramienta muy práctica que a muy poca gente le viene mal, del mismo modo que lo fueron las tablets a pesar de que ahora estas no es que levante cabeza. Desde su salida no se han estado vendiendo nada mal, con modelos destacados como el Kindle y algunos otros que deciden aceptar contenido de otros formatos más libres. Sin embargo, a pesar de que comprar libros electrónicos es excepcionalmente sencillo (a pesar de una nefasta política de precios por parte de los grupos editoriales) y de las constantes mejoras en lso dispositivos de lectura, siguen sin ser exactamente rompedores. Evidentemente sí que hay libros que lo hacen muy bien en el formato digital, pero no es comparable al esfuerzo de promoción que hacen de libros en formato físico y en muchas ocasiones los ávidos lectores compulsivos verán los libros físicos como la mejor forma de leer un libro, y aunque suene contraproducente, tienen razón de la misma forma que ya expliqué con la comida a domicilio, y es que en el caso de la lectura el soporte importa mucho, casi más que el propio contenido.

¿Por qué no nos hemos despedido aún del libro físico?


Pongamos por ejemplo ver una película en casa (el cine es una experiencia distinta donde el medio altera la percepción del contenido), ¿hay mucha diferencia entre usar un Blur-Ray o streaming? La verdad es que es casi inapreciable siempre que ambos acaben con la misma resolución, tasa de frames y bitrate, entre otros muchos factores que puedan cambiar la película. Ahora mucha gente está pasando al streaming mientras que las ventas de ediciones físicas se ha visto reducida hasta tal punto que es una ventana de distribución que ya apenas se considera a la hora de contar los beneficios.

A medio camino está el sector de los videojuegos, que a pesar de contar desde hace tiempo con las ventajas de las ventas digitales en PC, pocos quieren renunciar al formato físico, al menos en las consolas a pesar de las molestias que suelen causar y la reducción de la calidad de las versiones físicas fuera de las versiones coleccionista, en muchos casos viniendo solamente con un manual a cada vez más fino y sin opción de ser a color. A pesar de ello, los consumidores se niegan a permitir consolas que sean solamente digitales, y razón no les falta cuando el precio no bajaría a pesar de las reducciones del coste al no tener que preocuparse de la impresión de discos y las complejas redes de distribución.

El libro: cuando el soporte condiciona más la forma de disfrutar



Sin embargo, con el libro va a ser más complejo, y es que para esta forma de distribución de cultura es el soporte físico la forma más aclamada para poder disfrutar. No hay que esforzarse mucho para ver cambios, y es que si vemos películas da igual si el soporte es físico o digital o streaming, peor leyendo la diferencia de sensaciones es demasiada. Todavía no se ha conseguido un ebook que simule tan bien un libro para poder convencer incluso a los más escepticos.

¿Por qué no nos hemos despedido aún del libro físico?


Es innegable el hecho de que el pasar de las páginas y la forma de verlas no se puede hacer de la misma forma en un ebook, con lo que nos veremos atados en muchas ocasiones a libros físicos durante un buen tiempo, y eso nos ocasiona muchos problemas. El mayor de ellos es el coste de recursos, que es mucho mayor en el formato físico que en digital, pero también está el soportar el formato de papel. Eso se ve cuando tenemos que organizar una estantería, con la gran mayoría de objetos siendo libros que no es que consulten cada día, salvo libros técnicos, los cuales son los que más agradecerían el formato digital para consultas más eficaces.

El libro físico no se va a ir pronto, a pesar de que los comercios especializados son cada vez menos pero la causa no es tecnológica, sino de una situación económica que aún se antoja muy complicada para muchos. Será mejor que nos llevemos bien con los libros en papel, porque durante un tiempo van a ser siendo necesarios por mucho que queramos que cambie.
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