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EL MONOPOLIO DE LA COMODIDAD

Las plataformas digitales monopolizan por comodidad y es un peligro para la innovación

Seguramente conozcas una plataforma digital tan cómoda que no te planteas buscar una alternativa. ¿Tiene esto consecuencias sobre los consumidores?

Yago Rosa Fernández

06 de Abril de 2017

Una de las ventajas que se le ha sacado a la masificación de la tecnología gracias a la reducción de costes y la simplificación es la llegada de nuevos usuarios. Millones de personas que antes no podrían tener acceso a diversos contenidos como Internet en el móvil, libros electrónicos o vídeo bajo demanda ahora tienen acceso a un sinfín de contenidos que hace un lustro nos sería impensables incluso para los que más estamos metidos en el mundo de la tecnología. El hecho de que más gente pueda acceder a los mismos servicios de forma fácil ha hecho que proliferen todo tipo de soluciones para todo tipo de contenidos, pero debido a la enorme aversión a la fricción que tienen especialmente los usuarios menos avezados en el mundillo han hecho que solamente queden los que sepan hacer su trabajo de forma excepcionalmente sencilla, sin ningún tipo de perdón a pasos extra.

Esto ha dado paso a que prevalezcan empresas que se basan en que es tan sencillo que no hace falta hacer un curso de horas para poder usarlo. Por ejemplo Facebook cada vez se hace más sencillo para la persona común a pesar de ir añadiendo cada vez más funciones. Netflix es el sinónimo de la sencillez de tal forma que mucha gente que antes se pasaba horas para descargar de forma alegal una película ahora no duda en pagar una cuota hace hace un par de años no pensamos que nadie querría pagar, aunque también importa el hecho de tener un buen catálogo pero casi cualquier página de torrents tiene un gran catálogo mucho más amplio que lo que pueda tener Netflix debido a las complicaciones de negociar los derechos de series y películas.

Sin embargo, debido al perfil de los usuarios menos adeptos la tecnología la intención de buscar alternativas no es una opción salvo casos excepcionales. ¿No es acaso mejor Telegram que WhatsApp por temas de seguridad y grupos? Sin embargo la gente sigue usando solamente la solución de mensajería de Facebook sin tener en cuenta las ventajas objetivas de Telegram. Porque una vez llegado al punto donde hace lo que tiene que hacer de la manera no demasiado complicada está ya todo vendido y no hay forma sencilla de hacerle cambiar de idea. Casi podría decirse que la empresa podría tener graves casos de robo de privacidad y venta no autorizada de datos y mucha gente seguiría usando esa aplicación que tan bien le funciona aunque haya otras que lo hagan mejor pero les suponga volver a aprender algo que no debería costar ni cinco minutos.

Las plataformas digitales monopolizan por comodidad y es un peligro para la innovación



El problema de esto es que muchas veces no logramos entender el alcance que tiene este tipo de usuarios. A pesar de formar parte de un sector de la población y de consumidores que adorar estar informado de todo lo que sucede en nuestro sector, la gran mayoría no son como nosotros y todo lo que sea complicarse la vida para algo que debería ser tan sencillo como pulsar dos botones no tiene que complicarse más. Un paso más, el hecho de tener que aprender funciones o conceptos puede ser la clave para que un producto acabe triunfando en las masas o que abogue en el olvido. Por ejemplo el concepto directo de Facebook que permite de todo de forma sencilla es mucho más atractivo que el hecho de la limitación de 140 caracteres de Twitter, haciendo que la red social tenga mucho más atractivo a gran parte de la población y que la de microblogging se quede siempre a las puertas de ser tan usada a pesar de ganar notoriedad pero no usuarios.

Aunque parezca mentira esto acaba teniendo una palabra que muy poca gente le gusta: monopolio. Casi todo el mundo te dirá que un monopolio nunca es bueno y que muy pocas veces y en muy concretas situaciones han ayudado en general a los consumidores, pero la red ahora está misma llena de estos monopolios complicados de romper porque en teoría nada impide legalmente que surja un competidor, pero la realidad es que la comodidad empieza a afectando a los usuarios casuales para acabar entrando en los más avezados consumidores que acaban haciendo que surja un monopolio de facto.

El caso más claro es Steam que ha acabado siendo el DRM que todo el mundo aprecia tener y no le echamos la culpa. Nos proporciona una de las formas más sencillas de comprar juegos digitales, una estabilidad que ya quisieran otras plataformas y unas ofertas que ya son parte de la cultura pop. Sin embargo ese monopolio de facto ha hecho que se acomoden ante un problema de juegos de nula calidad que intentaron gestionar con Steam Greenlight que intentan solventar con Steam Direct pero es símbolo de que no tienen que esforzarse en ofrecer un producto mucho mejor. Hay alternativas como Humble Bundle e Itc.io que intentan hacerlo de forma diferente, dando un soporte a los desarrolladores y distribuidoras más personalizado y apostando por la pura experimentación indie sin compromisos respectivamente.

El problema de apoyarlos es que nos supone un esfuerzo extra ya que nos es muy cómodo mirar solamente una biblioteca de juegos e ignorar los demás, pero eso nos limita las experiencia a la mayoría de los usuarios y hacen que los sistemas mayoritarios no tengan tantos incentivos a innovar y se mantengan como están sin cambiar nada. Al final somos nosotros los usuarios los que tenemos que apostar por sacrificar la comodidad y no es nada fácil, pero tenemos que hacerlo si queremos que los productos y sectores que nos interesan sigan evolucionando. No es cómodo ya que no es sencillo seguir más de una biblioteca de juegos de la misma forma que no es sencillo seguir cuatro hilos de mensajes en redes sociales diferentes pero al hacer ya de primeras nos acercamos a otros contenidos y puntos de vista que de buenas a primeras no se nos hubieran planteado, pero eso sería solo la mitad de lo que se puede hacer. Lo más importante es que las empresas tendrían motivos para innovar en sus productos y estar al tanto de las exigencias reales de los seguidores más acérrimos que pudieran perder de no existir alguien que les dispute el trono.
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