/ análisis

REDES SOCIALES

El peligro de las redes sociales en menores de edad

El debate está servido: ¿deben los menores de edad usar las redes sociales? ¿Cuál debe ser el límite legal para tener un perfil en las distintas redes? ¿Deben usarlas bajo la vigilancia de sus padres, o, por el contrario, deberían tener total libertad (y privacidad)?

Maribel Baena

15 de Agosto de 2016

Hay tantas opiniones como personas en este tema. Los contenidos violentos no son el único peligro que se pueden encontrar los menores al usar las redes sociales; además de ser más influenciables, debido a su edad, también pueden caer más fácilmente en chantajes por parte de terceros.

Pero, ¿qué se puede hacer para evitar estos casos? ¿Cómo podemos proteger a los menores del lado oscuro de internet?

¿Con qué edad pueden usar redes sociales?


Según diferentes encuestas, realizadas por el Ministerio del Interior, los niños comienzan a usar internet a partir de los diez años. Es más, el diecinueve por ciento de los niños con once años tiene creado un perfil en alguna red social. Legalmente, esto no debería ser posible: para tener Facebook, la edad mínima que se marca en los términos y condiciones es de catorce años. Por otro lado, para usar Instagram se deben tener como mínimo trece años. En el caso de Twitter, no aparece una edad mínima por ningún lado.

La edad mínima para usar redes sociales ronda los catorce años

La edad mínima para usar redes sociales ronda los catorce años


Pero es tan sencillo como, al realizar el registro, introducir la edad mínima necesaria, independientemente de la que tengas realmente. Y, ¿cómo van a saber los administradores la edad que realmente tienes? A menos que pidan el DNI para ir comprobando, cuenta por cuenta, que, efectivamente, tienen catorce o trece años... Y esa es una labor demasiado complicada, de demasiada envergadura, teniendo en cuenta la cantidad de perfiles que hay en Instagram, por ejemplo. La obligación recae, pues, en los padres. Son ellos los que deben evaluar la madurez (o la falta de la misma) de su hijo para tener una red social.

¿Qué hacen los menores en las redes sociales?


Kaspersky Lab y iConKids & Youth, una consultora muy famosa, ha llevado a cabo un estudio para ver cuáles son las redes sociales favoritas de los jóvenes. Los resultados han sido bastante claros al respecto: Instagram y Snapchat.

Ambas son aplicaciones dedicadas sobre todo a compartir fotografías o vídeos, haciéndolas mucho más dinámicas y atractivas para el público juvenil. En menor medida, también utilizan WhatsApp; es sorprenden que se encuentre en un discreto tercer puesto, pero hay que tener en cuenta que tanto Instagram como Snapchat ya incluyen la opción de enviar mensajes privados a otras personas. Con la ventaja añadida de que no tienes que dar tu número de teléfono para estar conectado.

Pero un adolescente no usará Instagram como lo usas tú, por ejemplo. Mientras que tú te limitas a seguir a tres o cuatro famosos, y a todos tus amigos de toda la vida, un adolescente seguirá a toda aquella persona que pueda resultarle conocida ? o no -, tratando de ampliar al máximo su lista de seguidores. El sentido de la privacidad no es el mismo. Según los estudios que ha realizado el Ministerio del Interior, el sesenta y seis por ciento de los jóvenes da datos sobre el colegio al que asisten; además, más de la mitad no sienten ningún tipo de reparo por dar información sobre los lugares que visitan. Son menos los que dan la dirección de su casa, pero siguen siendo demasiados: uno de cada cinco.

Una de las redes sociales de las que ya no se habla, pero que es importante mencionar al hablar de adolescentes, es Ask.fm. Quizás no es conocida porque está dirigida a un público joven, y los adultos solemos ser demasiado egocéntricos como para admitir que existen redes sociales importantes más allá de las que nosotros usamos. Pero así es.

Los insultos son el pan de cada día en Ask

Los insultos son el pan de cada día en Ask


Ask.fm tiene más de setenta millones de usuarios, y nació en 2011 con la intención de 'satisfacer la curiosidad de los usuarios sin necesidad de revelar tu identidad'. Pero bajo el anonimato muchas veces suele haber más que simple curiosidad; la crueldad de algunos comentarios ha llegado a causar verdaderos daños en adolescentes de todo el mundo. Hannah Smith, una chica británica de tan solo catorce años, acabó por suicidarse tras los mensajes que constantemente dejaban en su cuenta de Ask. El ciberacoso que sufría era tal que no pudo soportarlo. Si en este momento os estáis preguntando que por qué no se limitó a borrar su cuenta, recordad su edad; era una adolescente, mucho más influenciable, sin la personalidad formada al completo.

Pese a que haya pasado desapercibida en prácticamente todos los estudios realizados, es una de las redes sociales más usadas. A través de mensajes anónimos, los usuarios se conocen, se dan sus cuentas de Instagram, y empiezan a entablar amistad. Los adolescentes son especialmente proclives a usar Ask, principalmente para seguir a cuentas grandes, con una gran afluencia de preguntas diarias. Muchas llegan a ser programas de cotilleo en toda regla.

¿Se puede controlar la actividad de los más jóvenes?


Como ya se ha mencionado anteriormente, controlar que los niños tengan acceso a redes sociales es extremadamente complicado, y requiere de un control difícil de ejercer. Solo los padres podrían controlarlo y, aún así, pueden llegar a encontrarse con muchas trabas por el camino. Porque, ¿estás invadiendo la privacidad de tu hijo adolescente al indagar en sus redes sociales? ¿O simplemente te estás preocupando? ¿Debes dejar que tome sus propias decisiones, y se equivoque, o debes prevenirle?

Por supuesto, en caso de menores de catorce años, la solución está clara: no deben tener acceso a redes sociales. Ahora bien, teniendo un smartphone o un ordenador con acceso a internet, ¿cómo se les prohíbe el acceso?

Quizás la prohibición no sea, entonces, la mejor alternativa. La educación podría resultar clave en este sentido. Si un niño sabe qué datos debe compartir por internet, y qué datos no debe dar a nadie, puede que sea menos proclive a verse envuelto en situaciones comprometidas. No dejan de ser niños, claro, y cometerán muchos errores hasta que consigan aprender, pero muchas veces es más fácil explicarles por qué no deben hacer algo que prohibírselo directamente.

El ciberacoso: el mayor problema de los adolescentes en internet


Los niños pueden llegar a ser muy crueles y si, encima, se ven amparados por el anonimato, pueden serlo aún más. Es por eso que los problemas de ciberacoso se están incrementando notablemente en estos últimos años, degenerando en casos como el de Hannah Smith que hemos mencionado anteriormente.

Por si el acoso en clase no fuera suficientemente traumático para los niños, ahora este se está llevando a las redes sociales. Con cuentas anónimas, los acosadores se encargan de insultar y atormentar a los acosados, llevándoles muchas veces a situaciones límite. El problema se acrecenta aún más cuando se tienen los datos del acosado, como el número de teléfono.

El ciberacoso es cada vez más común

El ciberacoso es cada vez más común


Los expertos han señalado en más de una ocasión que, en estos casos, el problema no es internet, sino la adolescencia. Internet no es más que otra herramienta que se usa para llevar a cabo el acoso que ya se realizaba en las aulas; pero agrava muchísimo la situación, puesto que hace que el adolescente no se sienta seguro ni siquiera en su propia casa.

Como hemos dicho, el debate está servido. Habrá infinitas soluciones posibles pero, sin duda, la más eficaz siempre será la educación. Crear conciencia, tratar de hacer ver a los adolescentes cómo pueden acabar los casos de acoso, o cómo puede perjudicarles que un desconocido tenga una fotografía suya.
0

Positivo:

Negativo: