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RATÓN

Probamos el Razer Deathadder

Quedamos encantados tras probar este fabuloso ratón de gama media para juegos de Razer.

Gonzalo Benítez-Dávila Sánchez

11 de Noviembre de 2014

Voy a empezar este análisis con una confesión: soy uno de esos tipos raros que jugan con mando en su PC. Esto se debe a mi larga tradición como jugador de consola, que ha conseguido que me normalmente me sienta más comodo con un pad en la mano. Hasta hace nada utilizaba un ratón inalámbrico genérico, sin haberle prestado nunca demasiada atención a las especificaciones del periférico. Sin embargo, la llegada del Razer Deathadder a mis manos ha cambiado mi forma de jugar. Sin exagerar.

Ratón de renombre


Según Razer, este ratón es el más vendido dentro de aquellos dedicados al sector de los juegos y razones no le faltan. Como en muchos otros productos de la marca, nos encontramos con múltiples variantes del mismo producto que se comercializan bajo nombres muy parecidos. En este caso nos encontramos con el Deathadder de sensor infrarrojo de 3500ppp, pero podemos encontrar en el mercado otras versiones que alcanzan hasta los 6400ppp.

Durante el tiempo que estuve utilizando este ratón realicé tareas de ofímatica y retoque fotográfico, además de dedicar unas cuantas horas a dos de los mejores shooters salidos al mercado en los últmos 12 meses, 'Wolfenstein: The New Order' y 'Titanfall'. He de reconocer que mi rendimiento en este último juego mejoró notalbemente utilizando el Deathadder, que acompañé de la alfombrilla Razer Goliathus que ya analizamos anteriormente en esa misma web.

Así luce el Razer Deathadder

Así luce el Razer Deathadder


Como en todos los productos de la marca que he tenido el gusto de probar, el ratón viene acompañado del software Razer Synapse desde el que configuraremos hasta el más mínimo detalle de nuestro nuevo periférico. A la hora de ajustar la sensibilidad nunca tuve que llevar está al límite, puesto que el ratón respondía casi a la perfección desde el primer segundo. Puede que no sea un sensor tope de gama, pero el que acompaña a este Deathadder cumple con nota su función.

Puntos mejorables


Los botones laterales pueden ser configurados como mejor nos convenga, pero estos se encuentran en una posición que yo encontré (personalmente) algo incomoda. Además su tacto resultaba extraño, como si fuese una entidad externa al periférico que estaba utilizada. Esto se debe a que, mientras el resto del ratón tiene un recubrimiento de goma bastante cómodo, estos utilizaban un plástico que no está al mismo nivel que el resto del hardware. Los acabados del Deathadder resultan correctos, pero puede pecar de utilizar demasiado plástico. Las conexiones vienen chapadas en oro y el cable resulta robusto y parece destinado a resistir las inclemencias a las que podamos someterlo.

Otro de los puntos flojos que encontré en este ratón fue su mejorable ergonomía. Debido a su forma, cada vez que agarraba el Deathadder mi meñique quedaba colgado en una posición un tanto incómoda. Esto hacía que, tras una sesión de uso prolongada, sufriese pequeñas molestas en este dedo. Cada mano es un mundo, pero la mía no se hacía del todo a este ratón.

Eso sin embargo no significa que no haya estado cómodo con él. Como ya he dicho, mis puntuaciones en juegos mejoraron exponencialmente y el contacto con este periférico me ha servido para abrirme los ojos en busca de un ratón más adecuado al tamaño de mi mano. Pese a este pequeño inconveniente, de marcado carácter personal, he disfrutado del tiempo que he usado el Razer Deathadder y lo recomiendo a cualquiera que quiera entrar por la puerta grande en el mundillo de los ratones gamer.
80

Positivo: Precisión. - Calidad/Precio - Teclas configurables. - Agradable al tacto

Negativo: Demasiado plástico - Posición de las teclas laterales. - Ergonomía mejorable