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El traslado de las fábricas de Apple a Estados Unidos. ¿Es viable?

Apple podría verse obligada a trasladar sus fábricas a Estados Unidos. ¿Sería esto viable económicamente hablando para la empresa?

Maribel Baena

31 de Marzo de 2017

Desde que Donald Trump fue elegido como presidente electo y, posteriormente, llegó al poder en Estados Unidos, se ha hablado mucho de la posibilidad de que Apple acabe trasladando sus fábricas al país americano. Esa es la intención, al menos en un primer momento, de Trump. Esa o hacer que Apple pague tantos impuestos por fabricar fuera de su país que acabe arrepintiéndose de no haber optado por la otra decisión.

Pero, ¿qué sería lo más prudente por parte de Apple? ¿Plegarse a las exigencias del presidente estadounidense, o pagar los impuestos que este pudiera llegar a ponerle? En ambos casos, Apple sale perdiendo, como es obvio. Mas, ¿en qué caso pierde menos?

Lo que Trump preferiría, desde luego, es que tanto Apple como otras tantas empresas con sede en Estados Unidos trasladaran ahí sus fábricas también. Porque, a fin de cuentas, eso repercutiría positivamente en los ingresos y los beneficios del país; las personas contratadas serían ciudadanos estadounidenses, y todos los impuestos irían a parar a las arcas de Estados Unidos. Tiene lógica, pues, que lo que el presidente busque sea el beneficio económico para su país. No obstante, nos encontramos en un sistema globalizado donde es (casi) imposible pensar como país sin contextualizar. Y lo que para Trump sería un avance, para todos aquellos trabajadores que ahora mismo están en las fábricas de Apple sería un retroceso increíble, ya que perderían su puesto.

Ahora mismo, Apple tiene a muchos trabajadores contratados a un precio casi irrisorio. Si trasladara sus fábricas a Estados Unidos, tendría que contar con que los sueldos mínimos pasarían a ser bastante más altos, y la empresa debería ser la que corriera con los gastos. Esto sería positivo para todos aquellos ciudadanos estadounidenses que quisieran comenzar a trabajar en estas fábricas pero, como hemos dicho, a los ciudadanos chinos que actualmente tienen trabajo les produciría más prejuicios que otra cosa.

Apple podría trasladar sus fábricas

Apple podría trasladar sus fábricas


Si lo que se estuviera buscando fuera un sueldo digno para todos los trabajadores, independientemente de su país, lo que habría que hacer es igualar todos los salarios a nivel internacional, teniendo en cuenta el nivel de vida que hubiera en cada país. Pero eso no es lo que Donald Trum pretende con sus medidas, ni mucho menos. A él le da igual que haya empresas que se lucren de explotar a sus trabajadores (puesto que él gestiona alguna de ellas), lo que le interesa es que esas empresas paguen los impuestos en Estados Unidos. Con lo cual, descartamos toda posibilidad de que el presidente estadounidense esté haciendo esto por el bien de la sociedad global.

Los costes de Apple se verían reducidos


Una vez que hemos descartado las medidas sociales, que incluirían mucho más que obligar a Apple a trasladarse a Estados Unidos, podemos continuar analizando la situación. Apple realmente no puede 'mover sus fábricas', puesto que las fábricas no son suyas, como tal. La empresa colabora con otras firmas, que son las que actúan de proveedores de su materia prima. Si Apple quisiera seguir trabajando con estos proveedores, tendría que convencerlos para que se mudaran a Estados Unidos. El traslado de estas fábricas, pues, debería correr de la mano de Apple para que estas empresas aceptaran, sin duda alguna. Pegatron ya lo confirmó la semana pasada: no tiene inconveniente en moverse, siempre y cuando sea la compañía de la manzana mordida la que cubra todos los gastos.

Estos gastos serían inmensos. Apple tendría que encontrar instalaciones físicas y, posteriormente, llenarlas de la maquinaria adecuada. Una vez hecho esto, tendría, también, que asegurarse de cumplir todas las medidas de seguridad y rellenar todos los protocolos necesarios para que las fábricas pudieran comenzar a funcionar. Los impuestos a pagar en Estados Unidos son mucho más altos que los que ahora mismo está pagando en China, y esto debería añadirse a los costes iniciales. Además, habría que tener en cuenta que los salarios de los trabajadores también acabarían siendo bastante más elevados, con lo cual, más costes que Apple debería sufragar.

¿El solución a la explotación?

¿El solución a la explotación?


Que comenzara a producir en Estados Unidos no implica que la materia prima pudieran obtenerla fácilmente; tendrían que continuar exportándola, y eso serían más costes.

Como podéis ver, el hecho de comenzar a producir en su país para Apple supondría muchos más costes, y su margen de beneficios acabaría viéndose muy reducido. Este análisis es bastante simple, pero así, a ojo, se puede ver que, en efecto, para Apple sería una locura trasladar toda su fabricación a Estados Unidos. Puede que, a largo plazo, le acabara saliendo mucho más rentable el hacer esta inversión inicial que el tener que estar pagando impuestos por cada dispositivo que fabricara en el extranjero. Dependerá mucho de lo que Donald Trump y su equipo acaben estipulando.

No es la mejor forma para acabar con la explotación


Si se quisiera acabar con la explotación, lo que debería hacerse no es obligar a Apple, o a cualquier otra empresa, a pagar impuestos por fabricar sus productos en otros países. Lo que debería es garantizarse que todos los trabajadores acabaran recibiendo un sueldo justo por su trabajo; investigar a las empresas, sobre todo a aquellas que tienen más poder dentro de la economía internacional, para aseverar que cumplen las condiciones pautadas. Habría que perseguir a aquellos que explotan a sus trabajadores.

Pero esto no es lo que Donald Trump quiere; él lo que está buscando es que haya más empresas que paguen impuestos en su país para, de esa forma, que Estados Unidos obtenga más beneficios. Eso sí: de forma indirecta, al 'obligar' a Apple a mudar sus fábricas probablemente llegara a conseguir que esta empresa dejara de explotar a sus trabajadores asiáticos. Por desgracia, esto también repercutiría negativamente en estos trabajadores; perderían su puesto, y eso no les garantizaría el tener acceso a otro donde los sueldos fueran más justos.

Para Apple, en sí, que Trump siga adelante con estas medidas supone una locura, se mire por donde se mire. O bien tendrá que optar por pagar los altos impuestos que el presidente quiera establecer, o bien tendrá que correr con todos los gastos de un traslado de fábricas. Aunque no os preocupéis: la empresa tiene suficientes beneficios como para hacer frente a cualquiera de las dos posibilidades.
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