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LAS FERIAS SIRVEN

¿Sirven de algo las ferias de tecnología? Más de lo que parece

En el mundo de la tecnología existen el IFA, el CES y el MWC, ¿sirve de algo que existan estas ferias a día de hoy? Sorprendentemente sí tienen su utilidad, aunque los consumidores no lo vean.

Yago Rosa Fernández

04 de Septiembre de 2016

Está acabando el IFA. Según escribo estas líneas ya hay miles de congresistas, tanto expositores como prensa de todo el mundo, haciendo las últimas anotaciones en sus hoteles o cogiendo su avión a sus ciudad natal, posiblemente en otro país o incluso otro continente. Y aún así todos se han gastado sus buenos cientos de euros cada uno en ir todos a un sitio a ver lo mismo para loq eu una conexión a Internet serviría. ¿Sirve de algo?

Llevo ya unos cuantos años visitando el Mobile World Congress para diversos medios y siempre que vuelvo me preguntan dos cosas: Que si me han regalado un móvil por ir y que para qué sirve que vayamos. La respuesta a lo primero la suelo responder con el comentario más jocoso que se me ocurra en el momento, pues considero que es una pregunta entre inapropiada y que promueve el descrédito de las ferias, el segundo es una pregunta que no se puede responder fácil.

Las ferias y su significado a través de la organización



Esta pregunta no es un rotundo sí ni un rotundo no, sino que hay que ir caso pro caso, pero en las respuestas comunes hay factores que se comparten. Por un lado, he visto el declive de ferias que buscaban conseguir el sector profesional y el de usuario común a partes iguales, y ejemplos de ellos los tenemos con el SIMO, que empezó como una feria mixta cuado era complicado que un usuario consiguiera información de productos. Sin embargo, la expansión de las redes hizo este tipo de mezclas algo inútil en la inmensa mayoría de casos, pues el usuario no entra tanto a explorar sin ser un entendido, y se acabaron dando cuenta que parecía una filial de tiendas de tecnología. Ahora mismo no es ni una sombra de la respercusión nacional que llegó a tener.

Luego tenemos los casos de las grandes ferias de tecnología que conocemos y seguimos en la medida delo posible. Tenemos el CES de Las Vegas, la IFA de Berlín y el MWC de Barcelona, feria que para fortuna de los españoles no nos cuesta demasiado papeleo y es por ello que los medios de este país le prestemos particular atención. La gran pregunta es: ¿qué tienen de especial para que se mantengan? La clave es acercarse totalmente al perfil profesional.

¿Sirven de algo las ferias de tecnología? Más de lo que parece


Cada uno a su manera, pero todos con la misma claridad: un usuario que quiera pasar el día por no tener nada que hacer se va a quedar decepcionado, y lo dejan muy claro. Toda su comunicación es para gente de perfil profesional al máximo, con mensajes que llegan a lo aséptico y lo menos personal que puedas imaginar. Sus webs incluso llegan a ser liosas para aquellos a los que el procedimiento de las ferias les sea ajeno, y en última instancia una entrada llega a valer varios cientos de euros, la medida definitiva para que alguien que realmente no desee con todos sus esfuerzos entrar no pueda hacerlo.

Todo esto se puede llegar a ver en sus pasillos. El ruido no es precisamente de emociones, toda interaccion es más calmada, pero con un ensordecedor ruido que provocará jaquecas a quienes no estén acostumbrados. A primeras horas el ambiente es fresco, huele a una sensación de limpieza excesiva, pero a medida que pasan las horas el aire se carga de la humedad y el sudor. Las decoraciones sueles ser comedidas, sin apenas expositores que quieran salirse de lo normal, aportando una imagen siempre de empresa seria, pues saben que los consumidores finales tienen complicado ir.

¿Todo esto para qué?



Volvemos a la gran pregunta: ¿para qué todo esto?. Se puede resumir como una demostración de fuerza y versatilidad. No hace falta tener el stand más grande del congreso, pues ya sabemos qué empresas se las van a llevar, pero aquí entra la forma de la versatilidad. Muchas veces importa mucho más saber cómo vendes un producto con lo poco que tienes, aquí importa la presentación y la preparación de quienes van a soltar el discurso.

Aquí la clave es algo por lo que los altos directivos japoneses se llaman a sí mismos los nuevos samuráis, pues ven los negocios como una batalla en la que hay que conseguir las mejores condiciones. De la misma forma que el Escorial se usaba para alojar invitados y que quedasen convencidos del poder del país mediante la fastuosidad de la construcción, aquí un stand bien hecho puede influir mucho a la hora de negociar, pues con cientos de reuniones en un solo día, con algunas empresas rozando las mil reuniones, puede significar la diferencia en varias decenas de miles de dólares en facturación a favor de uno u otro.

Estas ferias aprovechan para reunir a miles de empresas, así son el motivo perfecto para comunicar las novedades a los miles de periodistas que lo visitan. Así no tienen que ir a sus oficinas o a un sitio por concretar, pero además es la oportunidad perfecta para que alguien descubra nuevas empresas que ni se hubiese ocurrido de ver en otra situación, siendo además una buena ocasión para mostrarse a prensa menos habitual.

¿Sirven de algo las ferias de tecnología? Más de lo que parece


Las ferias siguen siendo un lugar para mostrase al mundo, y siguen siendo necesarias a día de hoy. Es cierto que muchas empresas ya no son tan proclives a ir, pues por ejemplo Apple es de las que ya no va a ninguna feria, mientras que otras las compaginan y dan sus anuncios en fechas anteriores con la posibilidad de mostrar sus productos en el recinto ferial.

Realmente es una reunión selecta de los profesionales del sector, y seguirá con esa aura y existencia de exclusividad siendo pues es un modelo que es conveniente para la práctica totalidad de los asistentes tanto de prensa como empresas que vienen a hacer negocio, y también parece serlo para las ciudades que lo celebran. En el caso de Barcelona reportan una cantidad de ingresos vía impuestos mucho mayor que las ayudas que dan para que salga adelante esta edición. Por experiencia propia estas ferias sirven, y si se hacen bien es bueno que se sigan haciendo, aunque como todo en esta vida, está abierto a debate para ver si siguen mereciendo la pena.
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