/ análisis

LOS JUEGOS SE HACEN SOCIALES

¿Los videojuegos se han vuelto más sociales? Sí, pero ya partíamos de antes

No mucho ha cambiado desde los salones arcade a la hora de compartir partidas

Yago Rosa Fernández

31 de Enero de 2017

Uno de los últimos sacrificios que mucha gente hizo por amor a los videojuegos es el de quedarse a altas horas de la madrugada para intentar ver la presentación en directo de la NIntendo Switch, que a pesar de las críticas está teniendo una interesante acogida en las preventas y reservas de tiendas tanto físicas como online, dejándolo como uno de los productos más esperados de los últimos años.

Sin embargo, una cuestión que me llamó mucho la atención es la de la incorporación de un botón con el que hacer capturas de pantalla y compartir vídeos, aunque de saldia solamente podremos hacer capturas y los vídeos tardarán un poco en salir. Cuando lo vi supe que Nintendo quería aprovechar el factor social de las nuevas formas de jugar que estaban ya asentadas, aunque en el caso de no tener un botón para ello pues tampoco hubiese pasado nada, no creo que muchos lo hubiesen exigido en la propia presentación pero al cabo del tiempo hubiesen surgido las quejas por no incorporarlo en la consola tras haberlo hecho Sony y Microsoft.

El factor social de jugar a videojuegos no se puede ignorar



Todo viene de lejos, pero no fue un terreno fácil, pues en la presentación de la PlayStation 4, cuando Sony anunció el hecho de tener un botón para compartir contenido a redes sociales la verdad es que lo vi como si me hubiesen quitado funcionalidades al mando, pues quitaba un espacio fundamental que antes era el botón Select. Es un sentimiento racional, los que llevamos ya mucho tiempo con un sistema que nos ha estado funcionando no suele agradarnos que se cambie por contentar a las nuevas generaciones, pero tras la tormenta de críticas que recibió, muchos usuarios nuevos y ya veteranos ya no concebimos las nuevas consolas sin la opción de compartir, lo cual a muchos nos ahorra el tener que comprar una cara y cuestionablemente efectiva capturadora que en muchos casos no envía al instante y ocasiona algún que otro problema cuando no quiere funcionar.

¿Realmente el compartir una partida online va en contra de lo que consideramos jugar con consolas? Para nada, de hecho jugar a videojuegos surgió como un pequeño evento social desde que las primeras máquinas de arcade llegasen al alcance del público en la década de los 70, de hecho lo que vemos de compartir partidas en Twitch no es si no una evolución de los salones recreativos. Puede que me ponga en plan abuelo cebolleta, pero aunque lo quiera negar, ver a alguien jugar es algo que en los tiempos de los salones arcades era lo más habitual, pues tras pasar unas nefastas partidas donde me gastaba buena parte del dinero de mis progenitores, para matar el tiempo no me quedaba más remedio que ver a otras personas ser mejores que yo a la hora de jugar, y quien más y quién menos hacía algún que otro comentario jocoso para poder presumir de sus habilidades mezclado con un poco de sentido del humor, con algunos habituales que llegaban a tener alguna que otra persona habitual que quería jugar con él para poner a prueba sus habilidades con la consola.

¿Los videojuegos se han vuelto más sociales? Sí, pero ya partíamos de antes


Esto es parte de lo que Twitch hace, exponer nuestras partidas para que el resto de personas las puedan ver, aunque como suele ser habitual jugar no es lo más interesante, porque si no no estamos consiguiendo nada que podamos conseguir con otras partidas repetidas hasta la saciedad. Es la cuestión de ofrecer un nivel de habilidad superior a lo normal o el poder envolverlo a través de una personalidad que cada uno se va creando para poder llegar a cuanta más gente mejor. La gran diferencia es que esas persona que nos veían han cambiado de forma drástica, y quizás demasiado para muchas personas, dejando de lado a aquellos que se habían quedado sin monedas y querían ver a alguien llegar hasta a donde ellos no habían llegado y que se les veía las caras para pasar a otras personas que están al otro lado de una línea de Internet, con algún que otro jugador que está viviendo de jugar a videojuegos, algo que en su momento muchos considerábamos tabú.

El factor social es ahora lo que muchos hubiesen querido



Las quejas a los cambios son parte del ser humano, un animal de costumbres que no quiere ver que cosas con las que tiene un vínculo emocional notable acaba convertido en algo que no es reconocible para ellos. En aquellos tiempos se era muy puritano con el tema de los juegos, centrándonos en el producto y no tanto en el quien lo juega, pero a la hora de compartir nuestras experiencias es algo que no podemos dejar de lado, pues el solo hecho de lo que ya estamos jugando nos define como persona y personalidad, ello pasa a los comentarios que estamos haciendo y la forma en la que interactuamos con los que nos ven, pues necesitamos de ese factor de interacción que todo el mundo espera recibir por prestar un tiempo en directo para ver lo que hacen otras personas, por un motivo u otro.

Evidentemente el hecho que algunas personas lo usen como medio para ganar dinero, algunos incluso llegando a vivir exclusivamente de jugar tanto en directo como comentando partidas sin tener que ver tanto el nivel de habilidad a muchos nos sienta extraño, pero de haber tenido dichas capacidades en los tiempos en los que éramos jóvenes pues seguramente hubiésemos abrazado con fervor ese factor social llevado al extremo que con nuestra perspectiva de jugones aún muchos jugadores de la vieja escuela se niegan a aceptar como algo que se queda.

Los juegos hace tiempo que han cambiado y nuestra experiencia de jugar con gente al otro lado nos recuerda una que somos animales sociales y nos merece la pena el confirmar que al otro lado de una pantalla hay gente que quiere pasar un tiempo con nosotros y que no vamos a estar siempre jugando solos, aunque sea un juego para un solo jugador.
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