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DUMBPHONE

¿Por qué vuelven a triunfar los teléfonos básicos ?

Durante el año pasado se vendieron en el mundo 44 millones de teléfonos básicos, lo que supone el 2% del mercado mundial. ¿Por qué se siguen comercializando?

María Dolores López Muñoz

02 de Marzo de 2016

El mes pasado surgió en el mundo anglosajón un debate en torno al uso de los Smartphone a raíz de unas declaraciones realizadas por el actor británico Eddie Redmayne ('La chica danesa', 'La teoría del todo') en las que afirmaba que ya no utilizaba un teléfono inteligente, sino uno de los que únicamente tienen capacidad para hacer o recibir llamadas. 'Fue una reacción contra el estar pegado continuamente a mi iPhone durante todo el día' afirmó el actor, en palabras que recoge el periódico británico Telegrahp.

Eddie Redmayne

Eddie Redmayne


Sin embargo, este actor no ha sido el único que ha abandonado las ventajas y la accesibilidad que proporciona uno de estos teléfonos para adquirir un móvil que sólo realiza llamadas o envía algún SMS. Y es que, al contrario de lo que podría parecer, los Dumbphone o teléfonos tontos (en contraposición a los Smartphone o teléfonos inteligentes) tienen su propio mercado, proporcionando grandes ventas en mercados emergentes y en países como Japón.

La batería y el precio, los principales motivos


Según el grupo de investigación Strategy Analytics durante el año 2015 se vendieron 44 millones de teléfonos básicos en el mundo, lo que representa el 2% en el mercado global. Esto significa que, aunque reducida, todavía existe una gran demanda de estos teléfonos móviles; demanda que es satisfecha por proveedores como Samsung o Microsoft.

Pero las convicciones personales y la intención de apartarse de las pantallas táctiles no son el principal motivo por el que estos teléfonos se siguen comercializando. La gran durabilidad de la batería, la improbable rotura del aparato, la imposibilidad de acceder a la red o la necesidad de tener más de un terminal son las razones más frecuentes por las que estos Dumbphone continúan en el mercado.

Un ejemplo de la gran durabilidad de la batería se puede encontrar en el modelo Nokia 215; un modelo básico que permite un mínimo de acceso a Internet. El teléfono dura 29 días en reposo y 20 horas en conversación, mucho más de lo que es capaz de aguantar cualquier teléfono inteligente.

Nokia 215

Nokia 215


De la misma manera, estos Dumbphone son capaces de soportar muchos más golpes y daños que cualquier Smartphone al que podamos acceder en el mercado. También son mucho más tolerantes al agua; no es habitual que, tras una inmersión involuntaria, el teléfono móvil básico no sea recuperable.

Además de la batería o su resistencia, el motivo relacionado con el bolsillo también es un gran punto a favor para estos Dumbphone; y no únicamente por el propio precio del terminal, sino porque en la mayoría de estos aparatos no es necesario contratar un plan de datos. El usuario simplemente paga por lo que llama, y el precio que las compañías ponen a las llamadas en general está tendiendo a la baja.

Por último, otra de las causas que podrían explicar esta resistencia a abandonar los teléfonos antiguos es la necesidad de algunos usuarios de mantener dos terminales: uno con grandes prestaciones durante el día o para el trabajo y otro básico para salir de noche. Los primeros usuarios (niños o jóvenes adolescentes que pasan a tener sus primeros móviles) o personas de edad avanzada que no están acostumbradas al uso de la tecnología también son algunos clientes potenciales de estos aparatos.

Los mercados emergentes y Japón


Según indica el grupo de investigación tecnológica Gartner fue en 2013 el año en el que se vendieron más Smartphones que terminales básicos. 968 millones es la cifra de teléfonos inteligentes que se consumieron a nivel global, lo que implicó un 53,6% del total de ventas. Esto trae consigo una evidencia: durante 2012 todavía se vendían más teléfonos básicos que Smartphone a nivel global. Pero, ¿dónde se consumían principalmente estos teléfonos?

La respuesta a esta última pregunta se encuentra en los mercados emergentes, en países del continente asiático o africano. Y es que los Smartphone necesitan estar conectados a una red 3G, pero muchos usuarios no tienen esta posibilidad, ya sea porque la red no está disponible o porque la conectividad es muy cara. Francisco Jerónimo, director de investigación de dispositivos móviles en Europa del grupo de investigación IDC, dijo en declaraciones al Financial Times: 'Usar un Smartphone en algunos países de África, por ejemplo, no es una opción para muchos usuarios, ya que tendrían que cargarlo todos los días'.

Por otro lado, todavía quedaría la cuestión de la necesidad que el consumidor desea satisfacer con la adquisición de un nuevo teléfono móvil. Un usuario medio utiliza el teléfono para realizar llamadas, enviar mensajes, consultar alguna cosa en la red y actualizar de vez en cuando sus redes sociales. ¿Es realmente necesario, por tanto, tener un potente ordenador condensado en un teléfono móvil?

Tal vez sea esto lo que lleva a los japoneses a seguir adquiriendo este tipo de teléfonos móviles. Muchos son los modelos de Dumbphone que se siguen comercializando en el país asiático, como es el caso del Docomo F-07F, que cuenta únicamente con las características básicas de un teléfono móvil, a excepción de su cámara de 13 megapíxeles. Este y otro modelos son los que se conocen como gara-kei, una frase corta para definir los 'teléfonos Galápagos', es decir, aquellos que no podrían sobrevivir fuera de Japón.

En Japón se venden estos teléfonos Galápagos

En Japón se venden estos teléfonos Galápagos


Y mientras tanto en España...


En nuestro país, por otro lado, un 16% de la población sigue utilizando los teléfonos móviles tradicionales, según publica un estudio de la Fundación Telefónica. El 80% de los españoles tienen un Smartphone, y aún queda una mínima parte de la población, un 4%, que sigue desconectada del mundo de los teléfonos móviles, sean estos aparatos tontos o listos.

Si se analizasen estos datos, por otra parte, se encontraría que el 96% de los ciudadanos españoles tienen un teléfono móvil. Estos datos se acercan al consumo que se produce en Estados Unidos, uno de los países más conectados del mundo. Este auge del teléfono móvil tiene en nuestro país un efecto secundario muy lógico: según el Instituto Nacional de Estadística cada vez hay menos personas con un teléfono fijo.

Eddie Redmayne ha sido el último famoso en apuntarse al club de las personas que no usan un Smartphone, pero todavía queda un hueco en el mercado para aquellas personas, clásicas o pragmáticas, que usan un aparato que únicamente puede enviar y recibir llamadas... la única función que hasta no hace mucho tiempo se le exigía a un teléfono.
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