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ANÁLISIS

Microsoft HoloLens y el fantasma de Kinect

Microsoft innova y sorprende con HoloLens mientras Windows retrocede para avanzar. Pero, ¿tiene futuro la nueva apuesta de Microsoft?

Diego López

22 de Enero de 2015

Microsoft está en la encrucijada. Windows 8 ha sido un fracaso para una compañía a la que se le acusa de no innovar a la vez que se le critica cuando lo hace. No es el único problema para Satya Nadella donde el móvil no termina de despegar y la nueva Xbox One vuelve a perder el terreno ganado en la pasada generación de consolas.

Este miércoles, Microsoft dio un golpe de timón a su estrategia con una presentación del cambio de rumbo de la compañía, con más aciertos que fallos pero donde todavía algo no termina de cuajar.

Windows 10, un acertado paso atrás


Windows 10 se salta un dígito pero en realidad bien podría llamarse Windows 7.5. La compañía es consciente del fracaso de Windows 8 y de lo arriesgado que fue el salto y rectifica sabiamente recuperando muchos elementos perdidos como el menú de inicio y puliendo muy y mucho su interfaz Metro.

Otro de los aciertos de Windows 10 es la creación, por primera vez, de aplicaciones multiplataforma que con una sola programación servirán para escritorio, tabletas y móviles. Este hecho jugará bastante a favor de la estrategia móvil de Windows y permitirá al sistema contar con mejores aplicaciones, sobre todo en móvil, donde anda más cojo.

Microsoft HoloLens, el nuevo juguete de moda

Microsoft HoloLens, el nuevo juguete de moda


Cortana es también un paso adelante, no tanto en la absurda competencia con Siri por un asistente personal virtual que realmente nadie utiliza, pero sí por esa capa intermedia que inserta entre el sistema operativo y en el buscador que hará que muchas veces la respuesta a nuestras consultas llegue antes de pasar por Google. Y aquí es Google el que más tiene que perder al no tener un sistema operativo estable.

Mucho más arriesgada es la nueva estrategia de precios de Microsoft. A diferencia de Apple, cuyo core business es fabricar hardware y de ahí salen sus beneficios, Microsoft ingresa sobre todo por la venta de software. Regalar Windows 10 y buena parte de Microsoft Office (será gratis en dispositivos móviles) no era un movimiento especialmente necesario -Windows sigue manteniendo globalmente una cuota de mercado superior al 90%- y sí puede ser muy arriesgado en las cuentas de compañía.

Microsoft HoloLens, ¿he oído Kinect?


Pero si por algo se recordará la conferencia de ayer es por la presentación de Microsoft HoloLens, la apuesta por la realidad virtual de Microsoft. El anuncio ha sido bastante aplaudido y, ciertamente, añade a Microsoft esa capa de sorpresa e innovación que tanto se le reclamaba. La compañía ha sido bastante lista al 'hacer los experimentos con gaseosa' y ha separado mucho toda la innovación experimental de este Windows Holograph con las nuevas viejas características de Windows 10.

La idea de HoloLens es muy buena y, por lo que parece, bastante bien llevaba a cabo. Pero parece poco probable que Microsoft consiga que su uso se extienda, al menos en un corto o medio plazo. Y si HoloLens es el futuro, no puedo parar de pensar en Kinect, la revolucionaria tecnología que Microsoft introdujo en la pasada generación de Xbox y que, en teoría, iba a ser la base de la actual y futuro de la empresa.

El equipo de Microsoft con HoloLens

El equipo de Microsoft con HoloLens


Hasta que un buen día Kinect desapareció de la faz de la tierra y pasó a ser una palabra prohibida en Microsoft que no se ha vuelto a nombrar en público. Un movimiento tremendamente absurdo por parte de los chicos de Redmond. Sí, querer meter Kinect con calzador en todo fue un terrible error, pero era una buena tecnología. Mucho más usable, pulida y al alcance de todos de lo que puede ser HoloLens y una gran pérdida.

Y sin embargo, algo sigue oliendo a rancio


La conferencia de Microsoft será un punto de inflexión en la historia de la compañía. Demasiadas novedades, cambios de estategia y apuestas novedosas como para que quede en el olvido en unos meses. Pero si algo sigue sin cuajar en Microsoft es su cambio de imagen. Necesita urgentemente una renovación para ser percibida como algo más moderno, joven y cool como pueden ser Apple, Facebook o Google. Satya Nadella es, desde luego, un CEO con una proyección mucho mejor de la de Steve Ballmer, pero la puesta en escena de la conferencia de ayer fue un tremendo despropósito.

Nadella, que debería haber tomado las riendas de toda la presentación desde el primer momento, sólo apareció al final, cuando ya todos nos queríamos ir a casa, para volver a repetir y reincidir en lo que ya se había visto. El peso de los anuncios quedó en tres tipos peculiares de los que nadie puede dudar en su capacidad como gestores, ingenieros o innovadores, pero que nunca deberían haber subido a un escenario. Faltó ritmo, estructura, ilusión, discurso y ganas. Marketing. La muestra que todavía quedan muchas cosas por pulir en esta nueva Microsoft.

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