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CUESTIÓN DE TIEMPO

Los robots oficinistas ya son una realidad en Japón

Una compañía de seguros en Japón ya ha dado el paso para incorporar robots a puestos de oficina.

Guillermo Nieva

05 de Enero de 2017

Seguramente ya habréis escuchado en más de una ocasión eso de que los robots van a suplantar a las personas humanas en los trabajos de cara al futuro. Se trata de una idea a la que no le falta fundamento, y más si tenemos en cuenta que actualmente ya contamos incluso con robots pensados para trabajar en bufetes de abogados.

Hasta ahora las máquinas y robots se limitaban al ámbito de la automatización de procesos de fabricación, pero gracias al desarrollo de la Inteligencia Artificial los robots están comenzando a decirle adiós a los procesos manuales y las empresas están empezando a plantearse un nuevo horizonte.

Oficinistas en Japón


El país del sol naciente es uno de los territorios donde más amor se les tiene a estos trabajadores de metal y prueba de ello es el hecho de que una compañía local va a comenzar a incluirlos en sus tareas del día a día. Según encontramos en Xataka, la compañía aseguradora Fukoku Mutual Life Insurance va a poner a robots a realizar labores administrativas.

Gracias a la incorporación de la plataforma IBM Watson Explorer los robots ocuparán 34 puestos administrativos en los que deberán realizar tareas como escanear documentación y registros hospitalarios para establecer pagos, comisiones y posibles fraudes.

Los robots ya están aquí

Los robots ya están aquí


La ejecución de las tareas mencionadas será posible gracias a la Inteligencia Artificial, que llevará a las máquinas a poder discernir sobre los documentos y tomar decisiones. Una apuesta que sin duda puede marcar la incorporación de los robots al mercado laboral.

Inversión rentable


Este acontecimiento pone de manifiesto la que es la verdadera clave detrás de la incorporación de robots a las plantillas de trabajo: la rentabilidad. A Fukoku Mutual sólo le llevará dos años rentabilizar la inversión de comprar los robots necesarios para los puestos de trabajo.

Y es que el ahorro de 1,1 millones de dólares anuales en salarios cubrirá rápidamente el desembolso de los 1,7 millones que cuestan los robots y otros 128.000 dólares en gastos de mantenimiento. La operación sale redonda si hablamos también en términos de la productividad, que aumentará según los expertos en un 30 por ciento.

Hasta aquí todo correcto y todo lógico. La incorporación de robots supone un ahorro y una mejora de eficiencia para las empresas. Pero si la cosa termina desembocando en tendencia y los robots terminan sustituyendo a las personas de carne y hueso, ¿qué va a pasar con el consumo mundial?

Esta última pregunta deberá de ser una cuestión a solventar en el futuro próximo. La mejora de la eficiencia que posibilita la incorporación de los robots al mundo laboral es tan clara, que no dudamos que más tarde o más temprano se va a llevar a cabo, y por ello hay que pensar cuanto antes en las consecuencias.

Si la incorporación de robots a la vida laboral se traduce en millones de nuevos parados, esto será un problema social y económico. Si la sociedad no tiene poder de adquisición, el poder de compra y consumo desciende y el sector servicios sufre las consecuencias. Hablamos entonces de una situación insostenible a muchos niveles.

En los próximos años presenciaremos con total seguridad foros y conferencias con temas como los que estamos exponiendo ahora. Sin duda hay muchos puntos contrapuestos y una única realidad, el más que posible cambio de paradigma en la sociedad mundial actual.

En este sentido estaría bien que por una vez primaran los intereses humanos y sociales antes que los intereses económicos. Al fin y al cabo estamos hablando de un cambio a niveles globales y de una drástica magnitud. Esperemos que todo este asunto no termine con una guerra entre humanos y robots, que para eso ya tenemos las películas de Terminator.

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