/ noticias

CARA A CARA

Xbox One vs Xbox One S, comparativa de rendimiento: ¿merece la pena el cambio?

Se ponen frente a frente los dos titanes de Microsoft, tanto la nueva versión como la anterior. Así se diferencian en la práctica.

Sergio Carlos González Sanz

04 de Agosto de 2016

Desde el pasado 2 de agosto está ya disponible en el mercado Xbox One S, la primera renovación de hardware de la presente generación de consolas de Microsoft. El mes de octubre de 2013 sirvió para comenzar el que es el tercer ciclo de máquinas de los de Redmond, capitaneados por Phil Spencer, y ahora ya tenemos sobre la mesa Xbox One S, que no deja de ser un modelo más pequeño, refinado y ligero que el original, solo que también con un poco más de potencia... Y esto se nota. Poco, pero se nota.

La consola cuenta con detalles como la integración de la fuente de alimentación en interior del chasis a pesar de ser un 40% más pequeña que su antecesora, además que tiene un cable HDMI de alta velocidad pensado para poder reproducir el contenido multimedia 4K UDH a 60 Hz, otra de las principales diferencias con el primer modelo. Podríamos también hablar de las novedades del mando e la consola, que se ve beneficiado por una serie de cambios menores que lo hacen más fácil de agarrar ahora con respecto a lo que teníamos antes. El plástico es más duro, la consola da la sensación de haber sido construida con mejores materiales y se puede colocar tanto en vertical como en horizontal. En definitiva, un enorme trabajo pro aprte del equipo de Microsoft para hacer que Xbox One S, por fuera, sea mucho mejor que la original Xbox One. Ahora bien, ¿es también mejor por dentro? ¿Mucho?

Diferencias clave


Los compañeros de Digital Foundry han llevado a cabo un exhaustivo análisis durante la última semana, previa al lanzamiento al mercado de la consola, y ya podemos decir que los resultados dejan clara una cosa: Xbox One S es más potente y mejora el rendimiento de los juegos de la Xbox One original, aunque las diferencias no vayan a ser apreciables por el 90% de los jugadores, solo los que llevan una lupa puesta delante de los ojos.

Xbox One S

Xbox One S


En concreto, Xbox One S tiene una GPU capaz de alcanzar una velocidad d 916 MHz, un poco superior a los 853 MHz de la Xbox One de 2013. Esto se traduce en un 7.1% más de ancho de banda y en la ESRAM. Algunos títulos no cuentan con apenas diferencias en la tasa de imágenes, especialmente aquellos que de serie estaban limitados a 30 frames por segundo; pero sin embargo, incluso en estos casos la diferencia es existente por la resolución de las texturas, el tearing o incluso la interpretación de la luminosidad en condiciones en las que se muestra mucha información de manera simultánea en pantalla.



Con juegos como 'Project Carss', la mejora fue de un 7% con respecto a la Xbox One original. Aquí Xbox One S consiguió marcar diferencias de hasta 5 imágenes por segundo en algunos momentos, pero las diferencias pienso yo que no son como para hablar de un salto significativo. En otras obras como 'Hitman' la mejora fue de un 6.1%.

En definitiva, Xbox One S es realmente más potente, de forma que si no te has comprado aún la consola la mejor opción es esta ya no solo por estas mínimas -casi inapreciables- mejoras en el rendimiento de los títulos sino que más bien por la construcción de la máquina, que está mejor pensada, con la GPU Overclock, fuente de alimentación interna, posibilidad de reproducir contenido multimedia en 4K, botones físicos para encender y ejecutar los discos, materiales de más calidad... Ahora mismo podemos encontrar el modelo de 2 TB de almacenamiento por 399 euros, pero en el futuro tendremos también el modelo de 1 TB de almacenamiento por 349 euros y el base de 500 GB por 299, quizá la opción que más merezca la pena a los que no descarguéis demasiado en digital y estéis con el presupuesto justo.

Te puede interesar

Comentarios

Sin comentarios